| Oh Santa Hostia, en
la que está encerrado el testamento de la Divina Misericordia para
nosotros y, especialmente, para los pobres pecadores.
Oh Santa Hostia, en la que está
oculto el Cuerpo y la Sangre del Señor Jesús como testimonio de la
infinita misericordia hacia nosotros y, especialmente, hacia los
pobres pecadores.
Oh Santa Hostia, que contiene la
vida eterna que de la infinita misericordia es donada en abundancia
a nosotros y, especialmente, a los pobres pecadores.
Oh Santa Hostia, en la que está la
misericordia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo hacia nosotros
y, especialmente, a los pobres pecadores.
Oh Santa Hostia, en la que está
encerrado el precio infinito de la misericordia, que compensará
todas nuestras deudas y, especialmente, las de los pobres pecadores.
Oh Santa Hostia, en la que
encierra la fuente de agua viva que brota de la infinita
misericordia hacia nosotros y, especialmente, para los pobres
pecadores.
Oh Santa Hostia, en la que está
encerrado el fuego del amor purísimo que arde del seno del Padre
Eterno, como del abismo de la infinita misericordia para nosotros y,
especialmente, para los pobres pecadores.
Oh Santa Hostia, en la que está
guardado el remedio para todas nuestras debilidades, remedio que
mana de la infinita misericordia, como de una fuente para nosotros
y, especialmente, para los pobres pecadores.
Oh Santa Hostia, en la que está
encerrado el vínculo de unión entre Dios y nosotros, gracias a la
infinita misericordia para nosotros y, especialmente, para los
pobres pecadores.
Oh Santa Hostia, en la que están
encerrados todos los sentimientos del dulcísimo Corazón de Jesús
hacia nosotros y, especialmente, hacia los pobres pecadores.
Oh Santa Hostia, nuestra única
esperanza en todos los sufrimientos y contrariedades de la vida.
Oh Santa Hostia, nuestra única
esperanza entre las tinieblas y las tormentas interiores y
exteriores.
Oh Santa Hostia, nuestra única
esperanza en la vida y en la hora de la muerte.
Oh Santa Hostia, nuestra única
esperanza entre los fracasos y el abismo de la desesperación.
Oh Santa Hostia, nuestra única
esperanza entre las mentiras y las traiciones.
Oh Santa Hostia, nuestra única
esperanza entre las tinieblas y la impiedad que sumergen la tierra.
Oh Santa Hostia, nuestra única
esperanza entre la nostalgia y el dolor, en el que nadie nos
comprende.
Oh Santa Hostia, nuestra única
esperanza entre las fatigas y la vida gris de todos los días.
Oh Santa Hostia, nuestra única
esperanza cuando nuestras ilusiones y nuestros esfuerzos se esfuman.
Oh Santa Hostia, confiaré en Ti
cuando las dificultades excedan mis fuerzas y cuando mis esfuerzos
resulten inútiles.
Oh Santa Hostia, confiaré en Ti
cuando las tormentas agiten mi corazón y el espíritu aterrorizado
comience a inclinarse hacia la desesperación.
Oh Santa Hostia, confiaré en Ti
cuando mi corazón comience a temblar y el sudor mortal nos bañe la
frente.
Oh Santa Hostia, confiaré en Ti
cuando todo se conjure contra mí y la negra desesperación comience a
introducirse en mi alma.
Oh Santa Hostia, confiaré en Ti
cuando mi vista se apague para todo lo que es terrenal y mi espíritu
vea por primera vez los mundos desconocidos.
Oh Santa Hostia, confiaré en Ti
cuando mis obligaciones estén por encima de mis fuerzas y el fracaso
sea mi destino habitual.
Oh Santa Hostia, confiaré en Ti
cuando el cumplimiento de las virtudes me parezca difícil y mi
naturaleza se rebele.
Oh Santa Hostia, confiaré en Ti
cuando los golpes de los enemigos sean dirigidos contra mí.
Oh Santa Hostia, confiaré en Ti
cuando las fatigas y los esfuerzos sean condenados por la gente.
Oh Santa Hostia, confiaré en Ti
cuando Tu juicio resuene sobre mí, en aquel momento confiaré en el
mar de Tu misericordia.(356)
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