| Cuando comenzó a escribir
Redemptor Hominis, Juan Pablo II no concebía su primera encíclica
como panel inicial de un tríptico trinitario, una reflexión en tres
partes sobre el misterio de Dios como Santísima Trinidad. El
humanismo centrado en Cristo debía ser el tema conductor de su
pontificado, y la meta de Redemptor Hominis era anunciarlo a la
Iglesia y al mundo. No obstante, la reflexión sobre la dignidad de
la persona humana redimida por Cristo llevó de manera natural a una
reflexión sobre el Dios que ha enviado a su Hijo para ser el
redentor del mundo humano; y ésta, a su vez, a una reflexión sobre
el Espíritu Santo, enviado por el Padre y el Hijo para proseguir la
obra redentora y santificadora del Cristo resucitado. Así, el
"crecimiento" de Redemptor Hominis dio origen a dos encíclicas más,
Dives in misericordia (Rico en Misericordia), sobre Dios Padre,
publicada el 30 de noviembre de 1980, y Dominun et vivificatem
(Señor y dador de vida), sobre Dios Espíritu Santo, publicada el 18
de mayo de 1986.
Dives in misericordia, la
encíclica de mayor intensidad teológica entre todas las de Juan
Pablo, también refleja dos dimensiones personales de su vida
espiritual.
Cracovia era el centro de la
devoción a la "divina misericordia" promovida por la hermana
Faustina Kowalska, mística polaca que murió en 1938 a la edad de
treinta y tres años. Beneficiaria de una serie de experiencias
místicas, la hermana Faustina creía haber sido llamada a renovar la
devoción católica a la misericordia de Dios, que a su vez llevaría a
una renovación general de la vida espiritual católica. Entre los
elementos de la devoción a la misericordia divina figuraba la
celebración del primer domingo después de Pascua como Domingo de la
Divina Misericordia, el "rosario de la Divina Misericordia" (serie
de oraciones que piden la misericordia de Dios para la Iglesia y el
mundo) y una hora santa en memoria de la muerte de Cristo, durante
la cual se rezan las estaciones de la cruz o se celebra la adoración
de la Eucaristía. El Icono de la devoción es la Imagen del Jesús
Misericordioso, una pintura de Cristo con túnica blanca y dos rayos
saliéndole del pecho, en representación de la visión que había
tenido la hermana Faustina el 22 de febrero de 1931. La hermana
Faustina recogió sus experiencias místicas en un diario espiritual
que cubre los cuatro años anteriores a su muerte. Al extenderse la
devoción a la Divina Misericordia, y plantearse el tema de la
posible canonización de su fundadora, el diario de la hermana
Faustina fue sometido a un primer análisis por el padre Ignacy
Rózycki, antiguo profesor de Karol Wojtyla, residente, como él, en
la calle Kanonicza y director de su tesis sobre Max Scheler.
En su etapa de arzobispo de
Cracovia, Wojtyla había defendido a la hermana Faustina contra las
dudas surgidas en Roma sobre su ortodoxia (debidas en su mayoría a
una traducción defectuosa de su diario al italiano), y había
promovido la causa de su beatificación. Cuando empezó Dives in
Misericordia, Juan Pablo II, que declaraba sentirse espiritualmente
"muy próximo" a la hermana Faustina, llevaba "pensando en ella mucho
tiempo". El sentimiento de afinidad espiritual se intensificó por
obra del segundo elemento personal que influyó en la redacción de
Dives in Misericordia.
Juan Pablo II también llevaba
mucho tiempo pensando en la paternidad. La convivencia con su padre
y con el inquebrantable príncipe-cardenal Adam Sapieha le había dado
una profunda experiencia de la paternidad, tanto de la familiar como
de la espiritual. Tenía a su sacerdocio por una forma de paternidad.
Cuando ahondó en sus intuiciones sobre ella, Karol Wojtyla hizo una
dramática afirmación en su ensayo poético Reflexiones sobre la
paternidad: "Todo acabará careciendo de importancia, o de
esencialidad, salvo esto: padre, hijo, amor. Y entonces, mirando las
cosas más sencillas, diremos todos: ¿podríamos haberlo aprendido
hace tiempo? ¿No ha estado siempre grabado en el fondo de todo lo
que es?"
"En el fondo de todo lo que es" se
hallaba la paternidad, no los electrones, los protones, los
neutrones y demás componentes del átomo. Ahondando en su intuición
de poeta a través de Dives in Misericordia, Juan Pablo II accedió a
nuevas dimensiones de los textos bíblicos clásicos.
Los temas de la Biblia hebrea
enriquecieron las reflexiones de Juan Pablo sobre el hecho de que
Jesús hubiera predicado un Evangelio de misericordia, e ilustraron
la convicción, por parte del Papa, de que el cristianismo sólo podía
entenderse a través del judaísmo y su papel excepcional en la
historia de la salvación. Sostiene el texto del pontífice que, si
bien el amor misericordioso de Dios empieza "en el propio misterio
de la creación", la experiencia del pueblo de Israel revela que "la
misericordia significa un poder especial del amor", lo bastante
fuerte para sobreponerse "al pecado y la infidelidad". A pesar de
que a lo largo de la Biblia hebrea Dios aparezca como un Dios de
justicia, también se nos revela que "el amor es mayor que la
justicia: mayor en el sentido de que es básico y fundamental". Para
los cristianos, el mensaje se completa con el misterio de la pasión,
muerte y resurrección de Cristo, el icono más revelador de la
misericordia del Padre. La misericordia, pues, no sólo aparece como
más fuerte que el pecado, sino más que la mismísima muerte.
Para Juan Pablo, la parábola del
hijo pródigo (Lucas 15,14-32) es una síntesis de la teología bíblica
de la misericordia, y demuestra que la cuestión de un verdadero
humanismo desemboca inevitablemente en la cuestión de Dios. En el
análisis que hace Juan Pablo de esta parábola, una de las más
conmovedoras del Nuevo Testamento, el hijo pródigo encarna al hombre
corriente, abrumado por la tragedia de la condición humana que se ha
perdido. Siendo fiel a su paternidad, y yendo más allá de la norma
estricta de la justicia, el padre clemente devuelve al hijo
descarriado la verdad sobre sí mismo, es decir, la dignidad de su
condición de hijo. La auténtica misericordia no debilita ni humilla
a quien la recibe, sino que lo confirma en su dignidad humana.
La misericordia también posee una
dimensión colectiva o social. Afirma Juan Pablo II que la impotencia
o alienación que suele sentir la humanidad delante del progreso
tecnológico es prueba fehaciente de una verdad de la que dieron
testimonio la Biblia hebrea y el Nuevo Testamento: "La justicia en
sí no basta, mientras a ese poder más profundo que es el amor no se
le permita conformar la vida humana en sus múltiples dimensiones".
Una de las maneras de superar la "inquietud" moderna es construir
sociedades donde la justicia esté abierta al amor y la misericordia,
genuina plenitud de las aspiraciones humanas.
Dives in Misericordia mereció una
atención periodística mucho menor que Redemptor Hominis, que era
noticia por su carácter programático y su novedad. Pero hay muchas
clases de noticias. Entre las encíclicas de Juan Pablo II, Dives in
misericordia es la expresión más transparente de su alma pastoral, y
el más claro indicativo del proceso de formación de ese alma a
través de la experiencia de Karol Wojtyla y su concepto de la
paternidad.
Texto tomado del libro
BIOGRAFÍA DE JUAN PABLO II - TESTIGO DE ESPERANZA. George Wigel
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