Apóstoles

 

 

 

Santa Faustina - D. 766

 

ORACIÓN DEL CORAZÓN

Hay una oración breve, recibida del Oriente cristiano que es muy querida por las muchedumbres creyentes: Señor Jesús Hijo de Dios vivo, ten misericordia de mi, que soy un pobre pecador.

Repetimos esta oración, pausadamente y muchas veces, cuando estamos en la Iglesia, o en casa, o de viaje. Se puede rezar cien, o mil veces por día. Es una profesión de fe en Jesús verdadero Dios y verdadero Hombre, que salva del pecado, del demonio y de la muerte.

El efecto de esta oración del corazón es una gran calma interior, una aceptación de las dificultades con serenidad, una capacidad para decir el consejo oportuno y una intuición de la ayuda que necesitan los demás. Se aconseja vivamente.

P. Osvaldo D. Santagada