| NOTICIAS DE LA SANTA
SEDE CHRISTUS REX INFORMATION SERVICE - 27/10/96 - Maracaibo
Buena Nueva:
¿Porqué la Confesión?
Qué motivaciones hay realmente
tras tantas objeciones que se esgrimen contra la Confesión
Sacramental ?. Comentarios como estos son frecuentes : "Confesarme
de qué, si yo no tengo pecados". "Yo no le hago mal a nadie...De qué
tengo que confesarme ?". "Y por qué tengo que decirle mis pecados a
un sacerdote ?". "Yo me confieso con Dios".
Entre las múltiples motivaciones
que hay tras estos argumentos, hay una muy difundida en nuestros
días : la falta de conciencia, del pecado. Termina siendo más fácil
pecar que no pecar. No pecar es como luchar contra la corriente. Y
mientras más se peca más se aleja uno de Dios. Y mientras más sé
aleja uno de Dios, más cree uno que no tiene pecados. O puede
atacarnos la vergüenza ; el Demonio, que quita la pena para pecar,
es muy astuto en reponer la vergüenza para impedir que uno confiese
los pecados al Sacerdote.
Y cuando pasa mucho tiempo sin
confesar, el paso parece muy difícil : se siente uno yendo a una
especie de tribunal en el cual será juzgado. Y resulta que después
que se da la confesión, todo pareció tan fácil y se siente uno como
si un quintal de peso fue quitado de los hombros. Y no puede ser de
otra manera, porque nuestro Señor Jesucristo mismo es quien nos
espera en el Confesionario.
Visión romántica o idealista ?.
Realmente no. Podría explicarse esto por la vía teológica, pero hay
otra : las revelaciones hechas por el mismo Jesucristo a la Beata
polaca Sor María Faustina Kowalska (1905-1938), cuyo proceso de
canonización se adelanta en Roma. Nuestro Señor le explicó a Sor
Faustina que la fuente de Su Misericordia era la Confesión : "Cuando
vayas a confesarte debes saber esto : Yo mismo te espero en el
confesionario. Sólo que estoy escondido en el Sacerdote, pero yo
mismo actúo en el alma. Aquí la miseria del alma encuentra al Dios
de la misericordia".
Amorosas palabras de nuestro Señor
Jesucristo, para recordarnos a través de esta mística de nuestro
siglo, la Beata Sor Faustina, la necesidad que tenemos de confesar
nuestros pecados y el deseo que El tiene de darnos Su Perdón en el
Sacramento de la Confesión.
Además de la Confesión resulta
mejor terapia, porque el Confesionario es el sitio donde
verdaderamente se deja la culpa. Cuando nos sentimos culpables, no
tenemos la tendencia de desahogarnos con alguien ?.Qué mejopr sitio
que el Confesionario, donde no solo podemos hacer catarsis, sino
también sentirnos genuinamente perdonados...nada menos que por Dios
mismo ?. El ha escogido dejarnos Su Perdón en forma visible, tangibl,
audible a través del Sacerdote, pues es a través de nosotros los
hombres como continúa Dios su obra en la tierra.
Así, cuando acudimos a la
confesión, podemos experimentar la Misericordia de Jesucristo, quien
al perdonarnos nos libra del sentimiento de culpa, para
encaminarnos, a través de la Sagrada Comunión y de la oración, hacia
una vida de mayor unión con Dios.
Isabel Vidal de Tenreiro
--------------------------------------------------------------------------------
CELEBRADO UN CONSISTORIO PARA
ALGUNAS CAUSAS DE CANONIZACIÓN
CIUDAD DEL VATICANO, 10 MAR 2000 (VIS).-A las 11.30 de hoy, durante
la celebración de la Hora Sexta, en el Aula del Consistorio del
Palacio Apostólico Vaticano, se ha celebrado -en presencia del Santo
Padre- un consistorio ordinario público para algunas causas de
canonización.
Estos son los nombres de los futuros santos y las fechas de sus
canonizaciones:
María Faustina Kowalska, religiosa del Instituto de las Religiosas
de la Bienaventurada Virgen María de la Misericordia, el 30 de abril
del 2000; Cristóbal Magallanes y otros veinticuatro compañeros,
presbíteros y laicos, mártires y José María de Yermo y Parres,
presbítero, fundador de la Congregación de las Religiosas Siervas
del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres, el 21 de mayo;
Augustine Tchao, presbítero y otros mártires beatos en China (siglos
XVII-XX), María Josefa del Corazón de Jesús Sancho de Guerra,
fundadora del Instituto de las Siervas de Jesús y Katharine Marie
Drexel, fundadora de la Congregación de las Religiosas del Santísimo
Sacramento para los Indios y las Personas de Color, el 1 de octubre.
.../CANONIZACIONES/... VIS 000310 (150)
--------------------------------------------------------------------------------
FAUSTINA KOWALSKA, APOSTOL DE
LA MISERICORDIA DE DIOS EN EL SIGLO XX
Será canonizada por Juan Pablo II el próximo 30 de abril
CIUDAD DEL VATICANO, 10 mar (ZENIT.org).-
Entre los santos que serán canonizados en este Jubileo uno de los
más conocidos es sin duda Faustina Kowalska.
Elena --este era su nombre de
bautismo-- nació en 1905, en el pueblo polaco de Glogowiec. Desde
muy pequeña sintió la vocación a la vida religiosa, sin embargo sus
padres no le dejaron entrar en el convento. Por este motivo, ella
misma trató de suprimir este primer espontáneo deseo. Sin embargo,
la visión de los sufrimientos de Cristo cambiaría decisivamente su
vida y de este modo, el 1 de agosto de 1925, se fue a Varsovia para
entrar en la congregación de la Virgen María de la Misericordia.
Tomó el nombre de sor
María Faustina. Pasó trece años en varias casas de la Congregación,
especialmente en Cracovia, Vilno y Plock, donde trabajaba como
cocinera, jardinera y portera.
Exteriormente nadie podía
sospechar la extraordinaria vida mística que vivía aquella mujer.
Desempeñaba con entusiasmo sus labores, observaba las reglas
religiosas, era silenciosa, pero al mismo tiempo sabía transmitir un
amor desbordante y desinteresado. En esta vida, aparentemente
ordinaria, monótona y gris, escondía una extraordinaria unión con
Dios. Recibió gracias extraordinarias: revelaciones, visiones,
estigmas escondidos, don de la ubicuidad, la capacidad para leer en
el alma de las personas, don de
profecía...
Misteriosamente, esta mujer
sencilla se convirtió en la gran apóstol de la misericordia de Dios
del siglo XX para proclamar al mundo esta verdad que constituye el
motivo de liberación y vida para cada hombre. Su misión se apoyó en
la veneración de la imagen de Jesús misericordioso, conocida hoy en
el mundo entero. Este movimiento que ella comenzó reúne en estos
momentos a centenares de miles de personas de los cinco continentes.
Murió en Cracovia víctima de la
enfermedad y los sufrimientos cuando no tenía más que 33 años,
dejando tras de sí una herencia mística imponente. Será canonizada
por Juan Pablo II el próximo 30 de abril.
ZS00031010
--------------------------------------------------------------------------------
SOR FAUSTINA, APÓSTOL DE LA
DIVINA MISERICORDIA Y SANTA
Se esperan 200.000 personas en Roma para su canonización
CIUDAD DEL VATICANO, 14 abr (ZENIT.org).- Sor Faustina Kowalska, la
vidente polaca que predijo con ocho años de antelación la Segunda
Guerra Mundial y la elección a la silla de Pedro de Karol Wojtyla,
está a punto de ser canonizada. El próximo 30 de abril el Papa Juan
Pablo II elevará a los altares a esta religiosa, fallecida en 1938 y
que acabó en el punto de mira del Santo Oficio (igual que le ocurrió
al padre Pío) por el culto de la Divina Misericordia.
Con la asistencia de más de
200.000 personas (es el número de reservas que se ha alcanzado hasta
el momento en el Vaticano) la ceremonia de canonización de la beata
Kowalska se vislumbra imponente, más que las que ya se han visto
anteriormente con la beatificación del padre Pío y de Escrivá de
Balaguer (ambas con una afluencia de 150.000 fieles).
Muchos no han dudado en comparar a
Sor Faustina Kowalska con el capuchino de San Giovanni Rotondo,
padre Pío, por los numerosos milagros atribuidos a su intercesión y
por el culto que se ha difundido en pocas decenas de años por todo
el mundo. Ciertamente, la religiosa fue testigo de hechos
excepcionales. A través de las apariciones, recibía mensajes
directamente de Jesús y los transcribía a un diario. Predijo no sólo
el estallido de la guerra mundial, sino también el día, mes y año de
su muerte. Y eso no es todo. Anunció la llegada de un Papa, pero no
hubo pocos recelos, porque estaría unida al fin del mundo y al
Juicio Universal («Escribe esto: antes de que Yo regrese como Juez,
vendré como Rey de la Misericordia. Un gran signo de la cruz
precederá el día de la justicia. Esto sucederá poco antes del último
día. Amo a Polonia de modo especial. Si es fiel, la elevaré en poder
y santidad. De Polonia vendrá la brasa que preparará al mundo para
mi última venida»).
Nacida en 1905, Sor Faustina
Kowalska murió cerca de Cracovia en 1938. El Papa siempre ha estado
especialmente unido a esta figura. Así, en 1978, justo después de su
elección como cabeza de la Iglesia, levantó la prohibición del Santo
Oficio al culto de la divina Misericordia, una de las verdades de fe
a la que los mensajes de Sor Faustina hacían mayor referencia. Hoy
este culto, particularmente en la forma en que indicó la próxima
santa, se ha difundido por todo el mundo. El Papa, que beatificó a
la religiosa en 1983, quiso dedicar su primera encíclica «Dives in
Misericordia» a la Misericordia Divina.
En estos días el
cardenal Camillo Ruini ha firmado un decreto especial que autoriza
la concesión de la indulgencia jubilar a la iglesia del Espíritu
Santo en Sassia, la iglesia regida por la orden de las hermanas
polacas a la que pertenecía también Kowalska. Desde el 30 de abril,
día de la ceremonia de canonización, y hasta el 7 de mayo, todos los
que visiten la iglesia situada a pocos pasos de la Plaza de San
Pedro podrán ganar la indulgencia.
ZS00041403
--------------------------------------------------------------------------------
EL PAPA CANONIZA A FAUSTINA
KOWALSKA ANTE 200 MIL PEREGRINOS
Proclama en todo el mundo la fiesta de la Divina Misericordia
CIUDAD DEL VATICANO, 30 abril (ZENIT.org).- «Con Faustina Kowalska,
el gran mensaje de la misericordia divina atraviesa los sufrimientos
del siglo XX para alcanzar a los cristianos del nuevo milenio». Con
estas palabras Juan
Pablo II abrió esta mañana la solemne ceremonia en la que proclamó
santa a la religiosa polaca, en medio de una multitud de unas
200.000 personas.
Es la primera santa del Jubileo,
coronación de un siglo XIX marcado por inmensos sufrimientos pero
que justamente en sus años más oscuros y desesperantes, los que van
del primer al segundo conflicto mundial, veía entregar a la joven
sor Faustina (1905-1938) el mensaje de misericordia, recibido de
Cristo.
Juan Pablo II presentó a esta
mujer, en este momento de transición de milenio, como modelo para
toda la Iglesia por ser mensajera de una espiritualidad por la que
él mismo se sintió atraído desde que era muchacho. La Iglesia estaba
representada por los peregrinos procedentes de Italia, de toda
América y Europa del Este, en particular de Polonia. A ellos se les
añadieron miles de personas que siguieron en directo la ceremonia,
desde una gran explanada ante el santuario dedicado a la
Misericordia, en la colina de Lagiewniki, en Cracovia.
Al hablar de la espiritualidad por
la que vivió esta mujer, Juan Pablo II explicó bajo un agradable sol
abrileño: «No es un mensaje nuevo pero se puede considerar de
esencial iluminación para ayudarnos a revivir más intensamente el
Evangelio de la Pascua, para ofrecerlo como un rayo de luz a los
hombres y a las mujeres de nuestro tiempo».
A continuación el Santo Padre
reveló la sorpresa que había preparado en este día: «En su honor, en
todo el mundo, el segundo domingo de Pascua recibirá el nombre de
domingo de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para el
mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina,
las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los
años venideros».
«La existencia de la religiosa,
escondida en el convento, pero devorada por un profundo amor por el
prójimo, ha sido un canto a la misericordia --añadió el obispo de
Roma--, un amor hecho de aquél auténtico don de sí que se aprende
sólo en la escuela de Dios, al calor de su caridad. En esta
perspectiva, la misericordia se convierte implícitamente también en
un mensaje sobre el valor de cada hombre, como queda bien
representado en la visión de un Jesús que bendice con el corazón
radiante que visitó tantas veces a la nueva santa en el curso de su
breve existencia».
«Pero sobre todo --concluyó el
Papa-- es el símbolo de la consolación que puede recibir quien,
debilitado por el dolor o el pecado, se siente tentado a abandonarse
a la desesperación».
Juan Pablo II, que cantó con
fuerza el «Regina Coeli», hizo un breve saludo en diversas lenguas
mientras la multitud se aglomeraba sobre la zona del altar. Luego,
sentado, ante un monitor, pudo recibir el breve saludo de
agradecimiento del obispo auxiliar de Cracovia, desde Lagiewniki,
Santuario que visitaba el joven Wojtyla cotidianamente antes de ir a
su trabajo en la
fábrica Solvay. Dos muchedumbres en Roma y en Cracovia, siguiéndose
mutuamente por las pantallas gigantes, en directo, saludaron a quien
ahora es Juan Pablo II con pañuelos de todos los colores y volvieron
a cantar aquella canción que le dedicó Polonia durante su última
visita. El Papa polaco, visiblemente emocionado, pudo ver cómo se
fusionaban en un mar de
pañuelos la tierra de Polonia y toda la Iglesia.
ZS00043006
--------------------------------------------------------------------------------
FAUSTINA KOWALSKA, MENSAJERA DE
LA MISERICORDIA DIVINA
La religiosa murió a los 33 años; su nombre ha dado la vuelta al
mundo
CIUDAD DEL VATICANO, 30 abril (ZENIT.org).- Faustina Kowalska tuvo
un único punto de atracción en toda su vida: la misericordia divina.
Ésta polarizó toda su energía, su breve existencia, y desde las
páginas de su diario, descubierto después de su muerte irradió al
mundo entero. Un mensaje sencillo pero efectivo. En el momento
justo, el oscuro periodo de entreguerras.
La joven polaca, que murió a los
33 años, nació en Glogowiec, una pequeña aldea rural, el 25 de
agosto de 1905. Tercera de diez hijos, fue a la escuela sólo durante
tres años. Ya adolescente pasó a servir en algunas familias
acomodadas de la zona. Pero la llamada a la vida consagrada, sentida
desde la infancia, se hacía cada día más apremiante.
El 1 de agosto de 1925, tras haber
sido rechazada por otros conventos, a los 20 años, fue admitida en
el convento de las hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia de
Varsovia. Durante los trece años que vivió en diversas casas de la
congregación, desempeñó los oficios más humildes: cocinera,
jardinera y portera. Murió en Cracovia el 5 de octubre de 1938.
Paralela a su humilde vida
escondida, otra historia se desarrollaba en su rica vida interior.
Su experiencia mística de consagración a la divina misericordia, un
itinerario atravesado por visiones, revelaciones, estigmas
escondidos. Todo ello anotado en su diario, por sugerencia de su
director espiritual.
El centro de la vida de Faustina
Kowalska fue el anuncio de la misericordia de Dios con cada ser
humano. Un mensaje que ha tocado el corazón de muchas personas
sencillas pero también ha maravillado a numerosos teólogos,
sorprendidos al encontrar en los escritos de la religiosa, alejada
de los estudios, una profundidad extraordinaria.
Su legado espiritual a la Iglesia
es la devoción a la divina misericordia, inspirada por una visión en
la que Jesús mismo le pedía que se pintara una imagen suya con la
leyenda: «Jesús en ti confío», que ella encargó a un pintor en 1935.
En la experiencia de
la religiosa polaca, se inspiran los apóstoles de la divina
misericordia, un movimiento integrado por sacerdotes, religiosos y
laicos, unidos por el compromiso de vivir la misericordia en la
relación con los hermanos, hacer conocer el misterio de la divina
misericordia, e invocar la misericordia de Dios hacia los pecadores.
Esta familia espiritual, aprobada en 1996, por la archidiócesis de
Cracovia, está presente hoy en 29 países del mundo».
ZS00043007
--------------------------------------------------------------------------------
PAPA CANONIZÓ A RELIGIOSA
POLACA FAUSTINA KOWALSKA
Noticias Eclesiales 1 de mayo de 2000 (eclesiales.org)
Vaticano, 1 (NE) El Papa Juan Pablo II canonizó el día de ayer a la
religiosa polaca Faustina Kowalska, en el curso de una
ceremonia celebrada en la Plaza San Pedro. Peregrinos de numerosos
lugares del mundo, en especial de Polonia, colmaron la
Plaza durante la celebración, que fue transmitida en directo y
seguida también por millares de fieles congregados en una
explanada ante el santuario dedicado a la Misericordia, en Cracovia.
Se trata de la primera
canonización que el Papa Juan Pablo II ha realizado en este Año
Santo. Durante su homilía, el Papa resaltó diversos aspectos de la
vida de la santa, impulsora de la devoción a la Divina Misericordia.
"A través de la obra de la
religiosa polaca -señaló el Papa- este mensaje está ligado para
siempre al siglo veinte, último del Segundo Milenio y puente
hacia el Tercer Milenio". "No es un mensaje nuevo pero se puede
considerar de esencial iluminación para ayudarnos a revivir más
intensamente el Evangelio de la Pascua, para ofrecerlo como un rayo
de luz a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo".
De la misma manera, el Pontífice
anunció que en los próximos años, el segundo Domingo de Pascua
recibirá el nombre de domingo de la Divina Misericordia. "Una
invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza
en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que
esperan al genero humano en los años venideros", afirmó.
--------------------------------------------------------------------------------
La Madre Faustina proclamó "Un
mensaje necesario", dice el Papa
VATICANO, 1 May. 00 (ACI).- En el marco de una Plaza San Pedro
repleta por una multitud que rebasaba hasta la Vía de La
Conciliación, el Papa Juan Pablo II proclamó a la Madre Faustina
Kowalska como la primera santa del milenio y recordó que el mensaje
de la Divina Misericordia, urgente cuando lo anunció, sigue siendo
necesario hoy.
''La vida de esta humilde hija de Polonia ha estado completamente
ligada a la historia del Siglo", dijo el Pontífice, al destacar que
"fue precisamente entre la primera y la segunda guerra mundial que
Cristo le confió su mensaje de misericordia".
"Los que recuerdan, los que fueron
testigos y participantes de los acontecimientos de esos años y del
horrible sufrimiento de millones de hombres, saben bien cuán
necesario fue el mensaje de la misericordia", dijo el Pontífice ante
la multitud estimada en 200,000 personas, entre la que se encontraba
el primer ministro de Polonia, Jerzy Buzek, y representantes del
movimiento Solidaridad.
"A través de la obra de la
religiosa polaca -siguió el Pontífice- este mensaje está ligado para
siempre al Siglo Veinte, último del Segundo Milenio y puente hacia
el Tercer Milenio".
En Polonia, uno 300 mil fieles se
congregaron en Cracovia para seguir la ceremonia en simultáneo desde
pantallas gigantes colocado en el convento de las hermanas Faustinas,
a las afueras de la ciudad.
El Vaticano reconoció como
milagros de la Madre Kowalska las curaciones de un sacerdote
estadounidense, el P. Ronald Pytel -que sufría gravemente del
corazón-, y de Maureen Digan, también norteamericana, afectada por
un mal incurable.
--------------------------------------------------------------------------------
Sor Faustina marcó hitos en la
vida del Pontífice
VATICANO, 1 May. 00 (ACI).- La Hermana Kowalska, quien a partir de
la ceremonia dominical se ha convertido en Santa Faustina para toda
la Iglesia, estuvo presente en numerosas ocasiones en la vida del
Papa Juan Pablo II.
El actual Pontífice solía
detenerse a rezar en el monasterio de Lagiewniki en Cracovia, donde
se encontraba la tumba de la recientemente fallecida Hermana
Kowalska, cuando como obrero y seminarista clandestino iba de camino
a la fábrica "Solvay".
Más tarde, como Arzobispo de
Cracovia en la década del 60, él mismo inició el proceso diocesano
para impulsar su causa de beatificación. Fue en aquella ocasión que
declaró a la religiosa promotora de la devoción a la Divina
Misericordia como "hija de Polonia íntimamente conectada a la
historia del siglo XX".
El entonces arzobispo polaco jamás
imaginaría que él se convertiría en el Pontífice que la proclamaría
beata el 18 de abril de 1983.
Ahora, el Papa ha convertido a la
hermana Faustina en la primera santa de la iglesia católica en el
nuevo milenio y la número 297 de su pontificado.
--------------------------------------------------------------------------------
La Santa Sede decreta el Día de
la Divina Misericordia
Una Propuesta de Faustina Kowalska
CIUDAD DEL VATICANO, 23 mayo (ZENIT.org).- La Sala de Prensa de la
Santa Sede publicó hoy un decreto de la Congregación para el Culto
Divino y la Disciplina de los Sacramentos, organismo vaticano
presidido por el cardenal Jorge Arturo Medina, en el que se
establece, por indicación de Juan Pablo II, la fiesta de la Divina
Misericordia, que tendrá lugar el segundo domingo de Pascua. La
denominación oficial de este día litúrgico será «segundo domingo de
Pascua o de la Divina Misericordia».
La devoción a la Divina
Misericordia constituye un auténtico movimiento espiritual dentro de
la Iglesia católica promovido por Faustina Kowalska, a quien el
pontífice canonizó el 30 de abril. El Papa había escogido aquel día
para anunciar la sorpresa: «En todo el mundo --explicó en aquella
ocasión--, el segundo domingo de Pascua recibirá el nombre de
domingo de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para el
mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina,
las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los
años venideros».
Sin embargo, el Papa no había
escrito estas palabras, de modo que no aparecieron en la
transcripción oficial de sus discursos de esa canonización. De este
modo, el decreto que ahora publica la Congregación para el Culto
Divino sirve para anunciar de manera oficial a la Iglesia universal
el deseo de este Papa que dedicó una de sus encíclicas a la Divina
Misericordia («Dives in misericordia»).
Faustina Kowalska, una religiosa
polaca que falleció a los 33 años (en 1938), vivió una experiencia
mística de consagración a la divina misericordia, un itinerario
atravesado por visiones, revelaciones, estigmas escondidos. Todo
ello anotado en su diario, por sugerencia de su director espiritual.
El centro de su vida fue el anuncio de la misericordia de Dios por
cada ser humano. Un mensaje que ha tocado el corazón de muchas
personas sencillas pero también ha maravillado a numerosos teólogos,
sorprendidos al encontrar en los escritos de la religiosa, alejada
de los estudios, una profundidad extraordinaria.
En la experiencia de la religiosa
polaca, se inspiran los apóstoles de la Divina Misericordia, un
movimiento integrado por sacerdotes, religiosos y laicos, unidos por
el compromiso de vivir la misericordia en la relación con los
hermanos, hacer conocer el misterio de la divina misericordia, e
invocar la misericordia de Dios hacia los pecadores. Esta familia
espiritual, aprobada en 1996, por la archidiócesis de Cracovia, está
presente hoy en 29 países del mundo.
El decreto vaticano aclara que la
liturgia del segundo domingo de Pascua y las lecturas del breviario
seguirán siendo las que ya contemplaba el misal y el rito romano.
ZS00052310
--------------------------------------------------------------------------------
Celebración de la Divina
Misericordia ya es fiesta universal
VATICANO, 24 May. 00 (ACI).- Siguiendo una iniciativa presentada en
la canonización de Faustina Kowalska, la Santa Sede anunció
oficialmente que el Segundo Domingo de Pascua será conocido de ahora
en adelante como el Domingo de la Divina Misericordia.
Un decreto oficial vaticano, publicado por la Congregación para el
Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, estableció la
fiesta en el Misal Romano y en la Liturgia de las Horas.
El decreto tiene como fecha 5 de
mayo, pero ayer fue hecho público.
La proclamación oficial de la
fiesta se dio poco tiempo después de la canonización de Faustina,
celebrada el 30 de abril en el Vaticano.
Fue en esa ocasión, que el Papa
Juan Pablo II indicó su deseo de establecer la fiesta. Santa
Faustina, que comenzó la difusión de la devoción a la Divina
Misericordia, falleció en Cracovia en 1938, y beatificada por el
Pontífice el 18 de abril de 1983.
Sor Faustina nació el 25 de agosto
de 1905, en el seno de una familia pobre de Glogowiec, y a la edad
de 20 años ingresó a la Congregación de Nuestra Señora de la
Misericordia, donde desempeñó cargos modestos como cocinera,
jardinera y portera. El 22 de febrero de 1931, cuando se encontraba
en un convento en Plock, recibió la visión en la que Jesucristo se
le apareció pidiéndole promover la celebración de la Divina
Misericordia.
La imagen con la que Jesús se le
apareció a Sor Faustina es ahora famosa mundialmente: en túnica
blanca, elevando una mano en gesto de bendición y la otra señalando
su corazón, desde donde parten dos rayos de luz azul y roja. Sor
Faustina murió el 5 de octubre de 1938.
--------------------------------------------------------------------------------
La Misericordia Divina,
respuesta a las expectativas del hombre de hoy
Juan Pablo II celebra el Domingo de la Misericordia Divina
CIUDAD DEL VATICANO, 23 abril 2001
(ZENIT.org <http://www.zenit.org/>).- En la Misericordia Divina se
encuentra la respuesta a las expectativas de los hombres y mujeres
del nuevo milenio, creyentes y no creyentes. Lo aseguró este domingo
pasado Juan Pablo II al celebrar la eucaristía un año después de la
canonización de sor Faustina Kowalska, don "para toda la humanidad".
"¡La Misericordia Divina! Este es
el don pascual que la Iglesia recibe de Cristo resucitado y que
ofrece a la humanidad, en la aurora del tercer milenio", explicó el
Papa en la homilía de la misa celebrada en la plaza de San Pedro del
Vaticano. En ese domingo segundo de Pascua, desde el año pasado, la
Iglesia católica celebra por indicación del mismo Papa el "Domingo
de la Misericordia Divina".
La mensajera de la devoción a la
Misericordia Divina fue una joven polaca, Faustina Kowalska
fallecida a los 33 años (1905-1938). Vivió trece años de vida
religiosa desempeñando humildes oficios (cocinera, jardinera y
portera). En este ambiente, sin embargo, experimentó una apasionante
aventura espiritual, que estuvo marcada por visiones, revelaciones,
estigmas escondidos... Su experiencia mística se concentró en la
consagración a la Misericordia Divina y en un lema: "Jesús en ti
confío".
En la religiosa polaca, se
inspiran los apóstoles de la divina misericordia, un movimiento
integrado por sacerdotes, religiosos y laicos, unidos por el
compromiso de vivir la misericordia en la relación con los hermanos,
hacer conocer el misterio de la Misericordia Divina, e invocar la
misericordia de Dios para los hombres. Esta familia espiritual,
aprobada en 1996, por la archidiócesis de Cracovia, está presente
hoy al menos en 30 países del mundo. Sor Faustina fue canonizada por
Juan Pablo II el 30 de abril de 2000.
El obispo de Roma repitió ayer el
mismo mensaje que pronunció Jesús a sus discípulos tras la
resurrección: "¡No tengáis miedo!". Cristo, "que implora perdón para
sus verdugos y abre de par en par las puertas del cielo a los
pecadores arrepentidos" constituye un motivo de esperanza no sólo
para los creyentes, sino incluso para quienes no creen.
"En Cristo, humillado y sufriendo
--afirmó--, creyentes y no creyentes pueden admirar una solidaridad
sorprendente, que le une a nuestra condición humana más allá de toda
medida imaginable".
Su amor, que con la resurrección
se muestra más fuerte que la muerte y el pecado, "se revela y se
vive como misericordia en nuestra existencia cotidiana y solicita a
todo hombre que tenga a su vez "misericordia" por el Crucificado".
"¿No es acaso el programa de vida
de todo bautizado y de toda la Iglesia amar a Dios y amar al
prójimo, incluso a los "enemigos", siguiendo el ejemplo de Jesús?",
preguntó el sucesor del apóstol Pedro.
Por este motivo, la canonización
de Faustina Kowalska, "testigo y mensajera del amor misericordioso
del Señor", aclaró, "no sólo representa un don para Polonia, sino
para toda la humanidad".
"De hecho --concluyó--, el mensaje
del que fue portadora constituye la respuesta adecuada e incisiva
que Dios ha querido ofrecer a las preguntas y expectativas de los
hombres de nuestro tiempo, marcado por tragedias inmensas. Un día
Jesús le dijo a sor Faustina: "La humanidad no encontrará paz hasta
que no se dirija con confianza a la Misericordia Divina".
ZS01042307
--------------------------------------------------------------------------------
Juan Pablo II celebró la fiesta
de la Divina Misericordia como don pascual
VATICANO, 23 Abr. 01 (ACI).- El
Papa Juan Pablo II celebró por vez primera el II Domingo de Pascua,
como el día de la Divina Misericordia, y recordó que éste "es el don
pascual que la Iglesia recibe de Cristo resucitado y que ofrece a la
humanidad, al alba del tercer milenio".
El Pontífice se reunió con unas 40
mil personas congregadas en la Plaza de San Pedro y expresó su
alegría de poderse unir a los peregrinos llegados de diversas partes
del mundo "para conmemorar a un año de distancia, la canonización de
Sor Faustina Kowalska, testigo y mensajera del amor misericordioso
del Señor".
"La elevación a los altares de
esta humilde religiosa, hija de mi tierra, no representa un don sólo
para Polonia, sino para toda la humanidad. El mensaje del que es
portadora constituye la respuesta adecuada e incisiva que Dios ha
querido ofrecer a las súplicas y a las esperanzas de los hombres de
nuestro tiempo, marcado por enormes tragedias", indicó el Papa.
El Santo Padre afirmó que del
Corazón de Cristo "colmo de ternura santa Faustina Kowalska vio
emanar dos rayos de luz que iluminaban el mundo. 'Los dos rayos
-según cuanto Jesús le confió- representan la sangre y el agua'. La
sangre recuerda el sacrificio del Gólgota y el misterio de la
Eucaristía; el agua, según la rica simbología del evangelista Juan,
hace pensar en el bautismo y en el don del Espíritu Santo".
"A través del misterio de este
corazón herido, no cesa de extenderse también sobre los hombres y
las mujeres de nuestra época el flujo sanador del amor
misericordioso de Dios. Quien anhela la felicidad auténtica y
duradera sólo aquí puede encontrar el secreto", concluyó el Papa.
Con la Madre de la Misericordia
Después de la Misa, el Papa se
dispuso a rezar el Regina Coeli. "Mientras nos acercamos al final de
esta solemne celebración eucarística dirigimos nuestra mirada a
María Santísima a la que hoy invocamos con el nombre dulcísimo de
'Mater misericordiae'. María es 'Madre de la Misericordia', porque
es madre de Jesús, en el cual Dios ha revelado al mundo su 'corazón'
desbordante de amor".
El Papa recordó que "precisamente
a través de la maternidad de la Virgen María se comunica al mundo la
pasión de Dios por el ser humano".
María estuvo "íntimamente asociada
a la pasión, muerte y resurrección del Hijo divino. A los pies de la
cruz la Virgen se convierte en madre de los discípulos de Cristo,
madre de la Iglesia y de la humanidad entera. 'Mater
misericordiae'", indicó.
Hablando en polaco, el Papa dio
gracias "junto a vosotros a Dios que hace casi un año me concedió la
gracia de canonizar a sor Faustina Kowalska, el apóstol elegido de
Cristo misericordioso, y de proclamar el segundo domingo de Pascua,
Fiesta de la Misericordia de Dios, para toda la Iglesia".
--------------------------------------------------------------------------------
SANTO PADRE: SÓLO EN JESÚS EL
HOMBRE HALLA LA AUTÉNTICA FELICIDAD
Roma, 23 (NE - eclesiales.org)
"Queremos dar gracias al Señor por su amor, que es más fuerte que la
muerte y que el pecado", proclamó el día de ayer -Domingo II de
Pascua, "Domingo de la Divina Misericordia"-, el Papa Juan Pablo II,
durante la Eucaristía que celebró en la Plaza de San Pedro. En su
homilía, el Santo Padre recordó, siguiendo su Encíclica "Dives in
misericordia", que "la Cruz, incluso luego de la Resurrección del
Hijo de Dios, 'habla y no deja jamás de hablar de Dios Padre, que es
absolutamente fiel a su eterno amor hacia el hombre... Creer en tal
amor significa creer en la misericordia'".
Más adelante, el Pontífice dijo
que el "Sagrado Corazón" del Señor Jesús "no cesa de expandir sobre
los hombres y mujeres de nuestra época el flujo restaurador del amor
misericordioso de Dios". "Quien anhela la felicidad auténtica y
duradera, sólo en Él puede hallar el secreto", añadió.
Asimismo, el Papa recordó con
alegría la canonización de sor Faustina Kowalska, a quien llamó
"testimonio y mensajera del amor misericordioso del Señor". La
religiosa polaca fue canonizada por el Papa Juan Pablo II en abril
de 2000. En aquella ocasión, el Santo Padre anunció que en los
próximos años, el segundo Domingo de Pascua recibiría el nombre de
domingo de la Divina Misericordia. "Una invitación perenne para el
mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina,
las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los
años venideros", afirmó en ese entonces.
--------------------------------------------------------------------------------
PAPA RECUERDA MATERNIDAD
ESPIRITUAL DE SANTA MARÍA
Roma, 23 (NE - eclesiales.org) Al
concluir el día de ayer la celebración Eucarística con ocasión del
Domingo de la Divina Misericordia, el Papa Juan Pablo II rezó la
oración del Regina Caeli con los fieles y peregrinos presentes en la
Plaza San Pedro. "Al concluir esta solemne celebración Eucarística,
dirigimos la mirada a María Santísima, que hoy invocamos con el
dulcísmo título de 'Mater misericordiae'. María es 'Madre de la
Misericordia' porque es madre de Jesús, en quien Dios ha revelado al
mundo su 'corazón' rebosante de amor", señaló el Papa en su
reflexión antes de la oración mariana.
"Es precisamente mediante la
maternidad de la Virgen María que la compasión de Dios por el hombre
se ha comunicado al mundo. Iniciada en Nazaret por obra del Espíritu
Santo, la maternidad de María ha tenido cumplimiento en el misterio
pascual, cuando Ella fue íntimamente asociada a la Pasión, Muerte y
Resurrección del divino Hijo. A los pies de la cruz la Virgen se
convierte en Madre de los discípulos de Cristo, madre de la Iglesia
y de la humanidad toda". "Y ahora -concluyó el Pontífice- con el
rezo del 'Regina Caeli' queremos pedir a María el vivir íntimamente
la alegría de la Resurrección, y cooperar comprometidamente en el
designio universal de la misericordia divina".
--------------------------------------------------------------------------------
Juan Pablo II: La divina
Misericordia, manantial de la auténtica paz Intervención del Papa
antes de rezar el Regina Caeli
CIUDAD DEL VATICANO, 7 abril 2002
(ZENIT.org).- Por indicación de Juan Pablo II los católicos
celebraron este domingo una Jornada de oración por la paz en Oriente
Medio. El Papa dedicó a este argumento su encuentro dominical con
los peregrinos. Publicamos las palabras que pronunció antes de rezar
la oración mariana del Regina Caeli.
* * *
¡Queridos hermanos y hermanas!
1. «¡Paz a vosotros!». Así se
dirige Jesús a los apóstoles en la página del Evangelio de este
domingo, que cierra la Octava de Pascua. En estas horas, este saludo
encuentra en nuestros espíritus un eco particularmente profundo ante
la persistencia preocupante de enfrentamientos en Tierra Santa.
Precisamente por este motivo he pedido a los hijos de la Iglesia que
se unan hoy, en una unánime y insistente imploración por la paz.
La paz es don de Dios. El Creador
mismo ha escrito en el corazón de los hombres la ley del respeto de
la vida. «Quien vertiere sangre de hombre, por otro hombre será su
sangre vertida, porque a imagen de Dios hizo Él al hombre», dice el
Génesis (9, 6). Cuando al rededor domina la lógica despiadada de las
armas, sólo Dios puede reconducir los corazones y los pensamientos
hacia la paz. Sólo Él puede dar las energías que son necesarias para
liberarse del odio y de la sed de venganza y emprender el camino de
la negociación de cara al acuerdo y la paz.
¿Cómo es posible olvidar que
israelíes y palestinos, siguiendo el ejemplo de Abraham, creen en el
único Dios? A Él, revelado por Jesús como Padre misericordioso, se
eleva la oración conjunta de los cristianos, quienes repiten con san
Francisco de Asís: «Señor, hazme instrumento de tu paz».
Mi recuerdo, en este momento, se
dirige en particular a las comunidades de franciscanos, de
greco-ortodoxos, de armenios ortodoxos, que viven oras difíciles en
la Basílica de la Natividad. A todos les aseguro mi constante
oración.
2. La liturgia de hoy nos invita a
encontrar en la divina Misericordia el manantial de esa auténtica
paz que Cristo resucitado nos ofrece. Las llagas del Señor
resucitado y glorioso constituyen el signo permanente del amor
misericordioso de Dios por la humanidad. De ellas mana una especie
de luz espiritual que ilumina las conciencias e infunde en los
corazones consuelo y esperanza.
«Jesús, en ti confío» repetimos en
esta hora complicada y difícil, sabiendo que tenemos necesidad de
esa divina Misericordia que desde hace más de medio siglo el Señor
manifestó con gran amplitud a santa Faustina Kowalska. Que allí
donde las pruebas y las dificultades son más ásperas, se haga más
insistente la invocación al Señor resucitado, se haga más sentida la
imploración del don de su Santo Espíritu, manantial de amor y de
paz.
3. Confiemos nuestra oración a
María a quien recordaremos de manera especial mañana, en la fiesta
litúrgica de la Anunciación del Señor. El misterio de la concepción
de Jesús en el seno de la Virgen por obra del Espíritu Santo nos
recuerda que la vida humana, asumida por Cristo, es inviolable desde
el primer instante. La contemplación del misterio nos lleva a
renovar el compromiso de amar, acoger, servir la vida. Un compromiso
que une a creyentes y no creyentes, pues «la defensa y la promoción
de la vida no son monopolio de nadie, sino tarea y responsabilidad
de todos» (Evangelium vitae, 91).
La Virgen, Madre de Misericordia,
que en el anuncio del Ángel concibió al Verbo encarnado, nos ayude a
respetar siempre la vida y a promover unánimemente la paz.
[Traducción del original italiano
realizada por Zenit] ZS02040704
--------------------------------------------------------------------------------
El Papa trae el mensaje de la
misericordia a la nueva Polonia Aterriza en el aeropuerto de
Cracovia
CRACOVIA, 16 agosto 2002 (ZENIT.org).-
Juan Pablo II aseguró al aterrizar este vienes en Cracovia que viene
para anunciar el mensaje de la misericordia --divina y humana-- a su
país sumergido en profundos cambios tras la era comunista.
«Esta es una nueva peregrinación
en la que puedo observar cómo los polacos administran la
reconquistada libertad», afirmó el pontífice, quien repitió las
famosas palabras que pronunció en 1979 durante su primera visita en
pleno régimen: «No tengáis miedo».
Al comenzar su octava
peregrinación oficial a Polonia, el Papa recibió la bienvenida del
actual presidente polaco, el ex comunista Aleksander Kwasniewski y
del cardenal Franciszek Macharski, su sucesor en la sede arzobispal
de Cracovia.
A pesar de que estas ceremonias
suelen ser protocolarias, el ambiente era muy distendido. Al pasar a
saludar a un destacamento de soldados que le rendían homenaje, los
uniformados rompieron filas para sacar fotos de cerca al pontífice.
El pontífice demostró estar de
estupendo humor. Interrumpió su discurso entre sonrisas para pedir
perdón porque a diferencia del presidente Kwasniewski y del cardenal
Macharski pronunció su discurso sentado. «La culpa es de este atril
que me han puesto y que no me deja levantarme», afirmó.
«Lo que parecía inimaginable se ha
verificado», reconoció por su parte el cardenal de Cracovia al
saludarle.
Esperaban al Papa, escuchando los
cantos de montañeros de los montes Tatra, unas 20 mil personas en el
aeropuerto y en las afueras de aeropuerto de Cracovia-Balice que
lleva por nombre Juan Pablo II.
Claramente conmovido y sonriente,
el Papa bajó por su propio pie las escaleras del avión de la
compañía Alitalia que le trajo desde Roma. Mientras besaba tierra
polaca, que le presentaron en una cesta, los presentes gritaban
«Bienvenido a casa», «Te queremos», «Benivenido a Cracovia».
«Lo que sucede en Polonia me
preocupa profundamente --dijo el Papa en su discurso--. Sé que
nuestra patria ha cambiado mucho desde mi primera vista en 1979», un
año después de su elección a la sede de Pedro.
La Iglesia católica ha afirmado
siempre «que no se puede construir un futuro feliz para la sociedad
basado en la pobreza, la injusticia, el sufrimiento de un hermano»,
dijo haciendo referencia al 18% de sus compatriotas en edad de
trabajo que hoy no tienen trabajo.
Tras criticar los modelos de
desarrollo basados en el materialismo, el pontífice afirmó que «los
hombres que respetan el espíritu de la ética social católica no
pueden quedar indiferentes ante la suerte de quienes se quedan sin
trabajo, de quienes viven en una pobreza creciente sin perspectiva
de mejorar su situación y el porvenir de sus hijos».
A la nueva Polonia marcada por las
desigualdades el primer Papa polaco de la historia presentó el
mensaje de la divina misericordia, anunciado por una joven polaca,
sor Faustina Kowalska (1905-1938).
Este sábado cumplirá con su
primera y principal etapa, reconoció él mismo: la dedicación del
nuevo santuario del la Divina Misericordia que surge en las afueras
de Cracovia, «centro mundial de la devoción a Jesús misericordioso»,
añadió.
Y como relejo de la Misericordia
de Dios presentó asimismo el ejemplo de los cuatro nuevos beatos --Zygmunt
Szczesny Felinski (1822-1895) , Jan Balicki (1869-1948) , Jan Beyzym
(1850-1912) , Sancja Szymkowiak (1910-1942) -- que elevará el
domingo en una misa multitudinaria en el parque de Blonie en
Cracovia.
El lunes el pontífice celebrará el
cuarto centenario de la dedicación del Santuario de la Pasión de
Jesús y de la Virgen de los Dolores en la Basílica de Kalwaria
Zedrzydowska, centro ligado a su infancia --reconoció en el
discurso--, y en el que tomó decisiones difíciles en su arzobispado.
Tras despedirse de los presentes,
el pontífice se dirigió al arzobispado de Cracovia, su antigua
residencia, donde pernoctará hasta el próximo lunes, día en que
concluirá la peregrinación apostólica a su país. ZS02081608
--------------------------------------------------------------------------------
Polonia abraza al Papa en un
viaje de connotaciones emotivas Visita lugares sumamente queridos
por Karol Wojtyla
CRACOVIA, 16 agosto 2002 (ZENIT.org).-
Está dedicado a la divina misericordia el octavo viaje de Juan Pablo
II a Polonia, que durante cuatro días le permitirá visitar lugares
sumamente queridos de su entrañable Cracovia.
El programa prevé tres grandes
celebraciones públicas, encuentros con las autoridades políticas y
con representantes de la Iglesia, y dos momentos «privados»: una
visita a la tumba de su familia, en el cementerio monumental de
Rakowice (Cracovia), y un momento de oración en la catedral de Wawel.
El Papa llegó en la tarde de este
viernes a Cracovia, ciudad de la que fue arzobispo y donde
transcurrió gran parte de su vida antes de ser elegido Papa el 16 de
octubre de 1978, donde fue acogido por el presidente de la
República, el ex comunista Aleksander Kwasniewski, y del cardenal
Franciszek Macharski, arzobispo de Cracovia.
El sábado el obispo de Roma
celebrará una misa y dedicará el nuevo santuario de la Divina
Misericordia de Lagiewniki, cerca de Cracovia. En la tarde se
volverá a encontrar con el presidente de la República, con el primer
ministro, y las autoridades locales.
El domingo celebrará una
eucaristía multitudinaria en el parque Blonie, en Cracovia, en la
que beatificará a cuatro polacos: Zygmunt Szczesny Felinski
(1822-1895) , Jan Balicki (1869-1948) , Jan Beyzym (1850-1912) ,
Sancja Szymkowiak (1910-1942).
Tras almorzar con los obispos
polacos, el primer Papa polaco de la historia visitará en privado la
catedral de Wawel y luego la tumba de sus familiares en el
cementerio de Rakowice.
El lunes, 19 de agosto, antes de
regresar a Roma, el Papa presidirá una última misa en el santuario
de la Pasión de Jesús y de la Virgen de los Dolores en la Basílica
de Kalwaria Zedrzydowska, a unos cuarenta kilómetros de Cracovia,
con motivo del cuarto centenario de la dedicación de este lugar
sagrado. ZS02081609
-------------------------------------------------------------------------------
PAPA INICIA HOY PEREGRINACIÓN
APOSTÓLICA A POLONIA
Roma, 16 (NE - eclesiales.org) El
Papa Juan Pablo II confió el día de ayer su próximo viaje
apostólico, que lo llevará a su tierra natal, Polonia, a la
Santísima Virgen María. Al concluir su breve alocución antes de la
oración del Ángelus, el Papa recordó su siguiente peregrinación
apostólica, la número 98 fuera de Italia, que iniciará el día de
hoy.
Durante el encuentro con los
peregrinos en el palacio apostólico de Castelgandolfo, el Papa
dirigió asimismo un saludo al pueblo polaco, que una vez más lo
espera con los brazos abiertos. Reunidos en el santuario de Kalwaria
Zedrzydowska, fieles polacos siguieron en directo las palabras del
Papa a través de grandes pantallas de vídeo que allí se instalaron.
El Papa les saludó en su lengua y les aseguró que "me uno
espiritualmente a vosotros, confiando en poder acompañaros dentro de
muy poco tiempo para dar gracias a Dios por todas las bondades que
ha derramado sobre las diversas generaciones de fieles en estos
cuatro siglos".
El viaje del Papa que se inicia
hoy concluirá el día 19 de agosto. Uno de los objetivos principales
de la visita del Papa será la inauguración el sábado 17 de agosto
del Santuario de la Divina Misericordia en el distrito de
Lagiewniki. El día domingo el Papa sostendrá un encuentro con los
fieles, al presidir una Eucaristía en un parque de la ciudad,
durante la cual proclamará cuatro beatos. El día lunes acudirá al
santuario de Kalwaria Zedrzydowska, donde presidirá la Eucaristía,
con ocasión del 400 aniversario de la dedicación del Santuario de la
Pasión de Jesús y de la Virgen Dolorosa.
--------------------------------------------------------------------------------
María Faustina Kowalska, apóstol
de la Divina Misericordia
Biografía publicada por la Santa Sede
CRACOVIA, 18 agosto 2002
(ZENIT.org).- Publicamos la biografía de sor María Faustina Kowalska
(1905-1938), mensajera de la Divina Misericordia, presentada por la
Santa Sede en su página web (http://www.vatican.va).
* * *
Sor María Faustina, apóstol de la
Divina Misericordia, forma parte del círculo de santos de la Iglesia
más conocidos. A través de ella el Señor Jesús transmite al mundo el
gran mensaje de la Divina Misericordia y presenta el modelo de la
perfección cristiana basada sobre la confianza en Dios y la actitud
de caridad hacia el prójimo.
Nació el 25 de agosto de 1905 como
la tercera hija entre diez hermanos en la familia de Mariana y
Estanislao Kowalski, campesinos de la aldea de Głogowiec. En el
santo bautizo, celebrado en la iglesia parroquial de Świnice
Warckie, se le impuso el nombre de Elena. Desde pequeña se destacó
por el amor a la oración, la laboriosidad, la obediencia y una gran
sensibilidad ante la pobreza humana. A los 9 años recibió la Primera
Comunión. La vivió muy profundamente, consciente de la presencia del
Huésped Divino en su alma. Su educación escolar duró apenas tres
años. Al cumplir 16 años abandonó la casa familiar para, trabajando
de empleada doméstica en casas de familias acomodadas de
Aleksandrów, Łódź y Ostrówek, mantenerse a sí misma y ayudar a los
padres.
Ya desde los 7 años sentía en su
alma la llamada a la vida religiosa, pero ante la negativa de los
padres para su entrada en el convento, intentó apagar dentro de sí
la voz de la vocación divina. Sin embargo, apresurada por la visión
de Cristo sufriente fue a Varsovia y allí, el 1 de agosto de 1925
entró en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la
Misericordia donde, como sor María Faustina, vivió trece años.
Trabajó en distintas casas de la Congregación. Pasó los períodos más
largos en Cracovia, Płock y Vilna cumpliendo los deberes de
cocinera, jardinera y portera.
Para quien la observara desde
fuera nada hubiera delatado su singular intensa vida mística.
Cumplía sus deberes con fervor, observaba fielmente todas las reglas
del convento, era recogida y callada, pero a la vez natural, llena
de amor benévolo y desinteresado al prójimo. Su vida, aparentemente
ordinaria, monótona y gris, se caracterizó por la extraordinaria
profundidad de su unión con Dios.
Su espiritualidad se basa en el
misterio de la Divina Misericordia, que ella meditaba en la Palabra
de Dios y contemplaba en lo cotidiano de su vida. El conocimiento y
la contemplación del misterio de la Divina Misericordia
desarrollaban en ella una actitud de confianza de niño hacia Dios y
la caridad hacia el prójimo. Oh Jesús mío --escribió-- cada uno de
tus santos refleja en sí una de tus virtudes, yo deseo reflejar tu
Corazón compasivo y lleno de misericordia, deseo glorificarlo. Que
tu misericordia, oh Jesús, quede impresa sobre mi corazón y mi alma
como un sello y éste será mi signo distintivo en esta vida y en la
otra. (Diario 1242). Sor Faustina era una fiel hija de la Iglesia a
la que amaba como a Madre y como el Cuerpo Místico de Jesucristo.
Consciente de su papel en la Iglesia, colaboró con la Divina
Misericordia en la obra de salvar a las almas perdidas. Con este
propósito se ofreció como víctima cumpliendo el deseo del Señor
Jesús y siguiendo su ejemplo. Su vida espiritual se caracterizó por
el amor a la Eucaristía y por una profunda devoción a la Madre de la
Divina Misericordia.
Los años de su vida en el convento
abundaron en gracias extraordinarias: revelaciones, visiones,
estigmas ocultos, la participación en la Pasión del Señor, el don de
bilocación, los dones de leer en las almas humanas, de profecía y de
desposorios místicos. Un contacto vivo con Dios, con la Santísima
Madre, con ángeles, santos y almas del purgatorio: todo el mundo
extraordinario no era para ella menos real que el mundo que percibía
a través de los sentidos. Colmada de tantas gracias extraordinarias
sabía, sin embargo, que no son éstas las que determinan la santidad.
En el Diario escribió:Ni gracias, ni revelaciones, ni éxtasis, ni
ningún otro don concedido al alma la hace perfecta, sino la comunión
interior de mi alma con Dios. Estos dones son solamente un adorno
del alma, pero no constituyen ni la sustancia ni la perfección. Mi
santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad
con la voluntad de Dios (Diario 1107).
El Señor Jesús escogió a sor
Faustina por secretaria y apóstol de su misericordia para, a través
de ella, transmitir al mundo sugran mensaje. En el Antiguo
Testamento --le dijo-- enviaba a los profetas con truenos a mi
pueblo. Hoy te envío a ti a todala humanidad con mi misericordia. No
quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla,
abrazarla con mi Corazón misericordioso (Diario 1588).
La misión de sor Faustina consiste
en 3 tareas:
--Acercar y proclamar al mundo la
verdad revelada en la Sagrada Escritura sobre el amor misericordioso
de Dios a cada persona.
--Alcanzar la misericordia de Dios
para el mundo entero, y especialmente para los pecadores, por
ejemplo a través de la práctica de las nuevas formas de culto a la
Divina Misericordia, presentadas por el Señor Jesús: la imagen de la
Divina Misericordia con la inscripción: Jesús, en ti confío, la
fiesta de la Divina Misericordia, el primer domingo después de la
Pascua de Resurrección, la coronilla a la Divina Misericordia y la
oración a la hora de la Misericordia (las tres de la tarde). A estas
formas de la devoción y a la propagación del culto a la Divina
Misericordia el Señor Jesús vinculó grandes promesas bajo la
condición de confiar en Dios y practicar el amor activo hacia el
prójimo.
--La tercera tarea es inspirar un
movimiento apostólico de la Divina Misericordia que ha de proclamar
y alcanzar la misericordia de Dios para el mundo y aspirar a la
perfección cristiana siguiendo el camino trazado por la beata sor
María Faustina. Este camino es la actitud de confianza de niño hacia
Dios que se expresa en cumplir su voluntad y la postura de caridad
hacia el prójimo. Actualmente este movimiento dentro de la Iglesia
abarca a millones de personas en el mundo entero: congregaciones
religiosas, institutos laicos, sacerdotes, hermandades,
asociaciones, distintas comunidades de apóstoles de la Divina
Misericordia y personas no congregadas que se comprometen a cumplir
las tareas que el Señor Jesús transmitió por sor María Faustina.
Sor María Faustina manifestó su
misión en el Diario que escribió por mandato del Señor Jesús y de
los confesores. Registró en él con fidelidad todo lo que Jesús le
pidió y describió todos los encuentros de su alma con Él. Secretaria
de mi más profundo misterio --dijo el Señor Jesús a sor María
Faustina-- tu misión es la de escribir todo lo que te hago conocer
sobre mi misericordia para el provecho de aquellos que leyendo estos
escritos, encontrarán en sus almas consuelo y adquirirán valor para
acercarse a mí (Diario 1693). Esta obra acerca de modo
extraordinario el misterio de la misericordia Divina. Atrae no
solamente a la gente sencilla sino también a científicos que
descubren en ella un frente más para sus investigaciones. El Diario
ha sido traducido a muchos idiomas, por citar algunos: inglés,
alemán, italiano, español, francés, portugués, árabe, ruso, húngaro,
checo y eslovaco.
Sor María Faustina extenuada
físicamente por la enfermedad y los sufrimientos que ofrecía como
sacrificio voluntario por los pecadores, plenamente adulta de
espíritu y unida místicamente con Dios murió en Cracovia el 5 de
octubre de 1938, con apenas 33 años. La fama de la santidad de su
vida iba creciendo junto con la propagación de la devoción a la
Divina Misericordia y a medida de las gracias alcanzadas por su
intercesión. Entre los años 1965-67 en Cracovia fue llevado a cabo
el proceso informativo sobre su vida y sus virtudes y en 1968 se
abrió en Roma el proceso de beatificación, concluido en diciembre de
1992. El 18 de abril de 1993, en la Plaza de San Pedro de Roma, el
Santo Padre Juan Pablo II beatificó a Sor María Faustina. Sus
reliquias yacen en el santuario de la Divina Misericordia de
Cracovia-Łagiewniki. Fue canonizada el 30 de abril de 2000.
ZS02081808
POLONIA RECIBE CON GRAN
ENTUSIASMO AL PAPA JUAN PABLO II
Roma, 17 (NE - eclesiales.org)
Polonia recibió ayer con los brazos abiertos al Papa Juan Pablo II,
quien visita por octava ocasión su tierra natal. Fieles de diversos
lugares del país han acudido a Cracovia para encontrarse con el
Papa, y la ciudad se encuentra llena de afiches con la imagen del
Pontífice y alusivos a su nueva visita pastoral. En total, unos
cuatro millones de personas esperan ver al Papa en las calles, las
carreteras, el santuario de la Misericordia Divina y el santuario de
Kalwaria Zebrzydowska.
Tras descender las escalerillas
del avión, el Papa fue aclamado por la multitud que se congregó en
el aeropuerto a recibirlo. Mientras besaba tierra polaca, que le
presentaron en una cesta, los presentes gritaban "Bienvenido a
casa", "Te queremos", "Bienvenido a Cracovia".
"Esta es una nueva peregrinación
en la que puedo observar cómo los polacos administran la
reconquistada libertad", afirmó el Pontífice, quien repitió las
famosas palabras que pronunció en 1979 durante su primera visita:
"No tengáis miedo". Durante la ceremonia de bienvenida, el Papa
manifestó su gran alegría por la visita. En un momento interrumpió
su discurso entre sonrisas para pedir perdón porque a diferencia del
presidente Kwasniewski y del cardenal Macharski pronunció su
discurso sentado. "La culpa es de este atril que me han puesto y que
no me deja levantarme", bromeó.
Asimismo, el Papa recordó el
motivo central de su visita, la inauguración del santuario de la
Divina Misericordia. "Desde aquí, gracias al humilde servicio de un
testigo insólito -Santa Faustina- resuena el mensaje evangélico del
amor misericordioso de Dios. Mi primer objetivo es el santuario de
la Misericordia Divina. Me alegra poder consagrar un nuevo templo,
que se convertirá en un centro mundial del culto a Jesús
Misericordioso", afirmó.
Al concluir la ceremonia, el Papa
se dirigió al arzobispado de Cracovia, donde residirá hasta el día
lunes que concluye su visita.
--------------------------------------------------------------------------------
ARZOBISPO DE CRACOVIA: EL PAPA
INVITARÁ A "ABRIR LAS PUERTAS A CRISTO"
Roma, 17 (NE - eclesiales.org) Al
iniciar su octavo viaje a Polonia, su tierra natal, el Papa Juan
Pablo II fue recibido por el Presidente de la República polaca,
Kwasniewski, y por el Arzobispo de Cracovia, el Cardenal Franciszek
Macharski. El Cardenal Macharski, señaló antes del arribo del
Pontífice que su mensaje a Polonia es esperado con ansias por todos
sus compatriotas y que será una respuesta "a las alegrías, las
esperanzas e incluso a las lágrimas" de los polacos. "Esta respuesta
-comentó el Cardenal- es la misma que el Santo Padre ha proclamado
en su primera homilía en la Plaza San Pedro en octubre de 1978:
'abrid las puertas' a Cristo".
--------------------------------------------------------------------------------
El Papa se pone en las manos de
Dios ante más de dos millones de fieles
CRACOVIA, 18 agosto 2002 (ZENIT.org).-
Con un espontáneo diálogo con los más de dos millones de fieles que
participaron este domingo en una imponente misa, Juan Pablo II puso
su vida y ministerio en las manos de Dios.
«Adiós. Os quiero decir que os
veré pronto, pero esto está totalmente en las manos de Dios»,
declaró el Santo Padre tras la beatificación de cuatro polacos en la
explanada del parque Blonie, bajo un sol aplanador.
«Te esperamos», respondió a coro
una muchedumbre entusiasta.
«Lo encomiendo totalmente a la
Divina Misericordia», respondió por su parte el Papa, claramente
conmovido por el fervor de sus compatriotas.
«Te esperamos en Wadowice», su
ciudad natal cerca de Cracovia, gritaron entonces unos jóvenes. Y la
muchedumbre, añadió: «¡Quédate con nosotros! ¡Quédate con
nosotros!».
«Me queréis convencer para que
deserte de Roma», les dijo el Papa entre bromas, respondiendo
indirectamente a los rumores --desmentidos por la Santa Sede-- que
aseguraban el anuncio de su dimisión en Polonia para quedarse en su
país hasta la muerte.
Cuando los fieles entonaron el
canto «La barca», himno del movimiento de jóvenes católicos polacos
«Oasis», el Papa se echó la mano a la frente, sin esconder la
conmoción.
El himno decía «En la orilla dejo
mi barca, pues me voy contigo, Dios mío».
«Este canto --dijo el Papa-- lo
escuché cuando dejé Polonia, hace 23 años. Resonaba en mis oídos
cuando oí el veredicto del cónclave», al ser elegido sucesor del
apóstol Pedro el 16 de octubre de 1978.
«Lo he escuchado durante todos
estos años. Siempre me ha recordado mi patria y me ha guiado por los
diferentes caminos de la Iglesia», añadió.
En la explanada se agitaron
entonces banderas de numerosos países. Había peregrinos de Hungría,
Lituania, Eslovaquia, República Checa, Uzbekistán, Ucrania,
Kazajstán, Italia, Francia, Alemania y Noruega. Otras pancartas
enarbolaban corazones rojos o mensajes en los que se podía leer «Te
queremos». ZS02081806
--------------------------------------------------------------------------------
El Papa preside la misa más
multitudinaria de la historia de Polonia Ante el sufrimiento del
hombre, presenta la misericordia de Dios
CRACOVIA, 18 agosto 2002 (ZENIT.org).-
Juan Pablo II presentó este domingo, en la misa más multitudinaria
de la historia de Polonia, en la que beatificó a cuatro hijos de esa
nación, el mensaje de la eterna misericordia de Dios como respuesta
al sufrimiento del hombre contemporáneo.
Unos 2,2 millones de personas se
encontraban en la explanada del parque de Blonie en Cracovia. Otro
millón llenaba los alrededores, según confirmaron fuentes de la
Policía. Ha sido la reunión más concurrida de la historia moderna
polaca.
En su homilía, bajo un intenso sol
que provocó desmayos entre algunos de los presentes, el Papa Karol
Wojtyla hizo una síntesis de el pensamiento que ha caracterizado sus
casi 24 años de pontificado.
Recordó que desde el inicio de su
existencia la Iglesia predica la misericordia de Dios, «prenda de
esperanza y fuente de salvación para el hombre». Parece, sin
embargo, añadió, «que hoy está particularmente llamada a anunciar al
mundo este mensaje».
«No puede descuidar esta misión,
si se lo pide el mismo Dios con el testimonio de santa Faustina
Kowalska», dijo en referencia de la joven mística polaca, que vivió
entre 1905-1938 y que recibió revelaciones y visiones de Cristo
sobre su Divina Misericordia.
«Dios ha escogido para esto
nuestro tiempo --añadió en su larga homilía el primer Papa polaco de
la historia--. Quizá porque el siglo XX, a pesar de los
indiscutibles éxitos en muchos campos, ha estado marcado de manera
particular por el "misterio de la iniquidad". Con esta herencia del
bien y del mal hemos entrado en el nuevo milenio».
«Ante la humanidad se abren nuevas
perspectivas de desarrollo y, al mismo tiempo, peligros hasta ahora
inéditos --constató continuando con su lectura de rasgos místicos de
la historia contemporánea--. Con frecuencia el hombre vive como si
Dios no existiera, y llegar a ponerse incluso en el puesto mismo de
Dios. Se arroga el derecho del Creador de interferir en el misterio
de la vida humana».
«Quiere decidir, mediante
manipulaciones genéticas, la vida del hombre y determinar el límite
de la muerte --siguió denunciando--. Rechazando las leyes divinas y
los principios morales, atenta abiertamente contra la familia. De
diferentes maneras trata de acallar la voz de Dios en el corazón de
los hombres, quiere hacer de Dios el "gran ausente" de la cultura y
de la conciencia de los pueblos. El "misterio de la iniquidad" sigue
caracterizando la realidad del mundo».
«Al experimentar este misterio, el
hombre vive el miedo del futuro, del vacío, del sufrimiento, de la
aniquilación. Quizá precisamente por esto es como si Cristo, a
través del testimonio de una humilde religiosa [sor Faustina],
hubiera entrado en nuestros tiempos para indicar claramente la
fuente de alivio y de esperanza que se encuentra en la eterna
misericordia de Dios».
«Es necesario hacer resonar el
mensaje del amor misericordioso con nuevo vigor --aseguró--. El
mundo tiene necesidad de este amor. Ha llegado la hora de hacer
llegar el mensaje de Cristo a todos: en especial a quienes su
humanidad y dignidad parece perderse en el "misterio de la
iniquidad"».
«Ha llegado la hora en la que el
mensaje de la Divina Misericordia debe llenar los corazones de
esperanza y convertirse en chispa de una nueva civilización: la
civilización del amor», subrayó sintetizando en una frase las
encíclicas y documentos más importantes de este papado.
Juan Pablo II explicó a
continuación que la Iglesia no sólo desea anunciar este mensaje con
«fervientes palabras», sino también con «la práctica de la
misericordia». Por eso, propuso en ese día el ejemplo de los cuatro
nuevos beatos, acomunados por «la entrega a la causa de la
misericordia».
Entre ellos se encuentra Zygmunt
Szczesny Felinski (1822-1895), arzobispo de Cracovia durante 16
meses y deportado a Siberia por el poder zarista; el padre Jan
Balicki (1869-1948), confesor, formador de seminaristas; el jesuita
Jan Beyzym (1850-1912), «apóstol de los leprosos» en Madagascar; y
sor Sancja Szymkowiak (1910-1942), conocida como «el ángel de la
bondad por los franceses e ingleses, prisioneros del ejército alemán
durante la segunda guerra mundial.
En la celebración eucarística,
participaron el presidente de Polonia, Aleksander Kwasniewski, el de
Lituania, Valdas Adamkus y el de Eslovaquia Rudolf Schuster.
El pontífice concluirá este lunes
su octava visita a Polonia, la novena si se tiene en cuenta la
visita de unas horas realizada en 1995 a Skoczow --sur de Polonia--,
al margen de su peregrinación a la República Checa. ZS02081807
--------------------------------------------------------------------------------
El Papa encomienda el mundo a
la Divina Misericordia Dedicación del santuario, foco mundial del
mensaje de Faustina Kowalska
CRACOVIA, 18 agosto 2002 (ZENIT.org).-
Juan Pablo II encomendó este sábado el mundo a la Divina
Misericordia al dedicar el nuevo santuario que surge en Lagiewniki,
barrio de Cracovia.
El pontífice explicó que este
centro de peregrinación, levantado en tres años al lado del convento
donde vivió y murió Faustina Kowalska (1905-1938) quiere llevar el
mensaje de aquella joven mística polaca «a todos los habitantes de
la tierra».
La dedicación del Santuario de la
Misericordia Divina fue el acto más importante del viaje
internacional número 98 de este pontificado, el octavo de Juan Pablo
II a su tierra natal (o noveno, si se tiene en cuenta la visita de
unas horas realizada en 1995 a Skoczow --sur de Polonia--, al margen
de su peregrinación a la República Checa).
Las superficies blancas a los dos
lados del altar proyectaban imágenes de vídeo que permitían a los
4.000 asistentes ver en primer plano la figura del Papa.
Por encima se elevaba el cuadro de
Jesús Misericordioso sobre un enorme sagrario de oro en forma de
globo terráqueo, rodeado por un arbusto sacudido por el viento,
imagen de la lucha del ser humano contra su propia debilidad.
Unas 20.000 personas seguían la
ceremonia desde el exterior del santuario. La multitud llegaba
incluso hasta las calles lejanas, donde prácticamente no se
escuchaba el sonido de los altavoces.
A esa distancia, adultos y jóvenes
permanecían arrodillados en silencio sobre el asfalto y las aceras
como si estuviesen cerca del altar. Más de doscientas mil personas
esperaron ese sábado el paso del automóvil del Papa para verle por
breves segundos.
Con voz emocionada, Juan Pablo II
proclamó en la homilía: «en este santuario encomiendo hoy
solemnemente el mundo a la Misericordia Divina, y lo hago con el
deseo ardiente de que el mensaje del amor misericordioso de Dios,
proclamado desde aquí por santa Faustina, llegue a todos los
habitantes de la tierra y llene los corazones de esperanza».
«¡Cuánta necesidad de la
misericordia de Dios tiene el mundo de hoy! --exclamó el Papa--. En
todos los continentes, desde lo profundo del sufrimiento humano,
parece levantarse la invocación de la misericordia».
«Donde dominan el odio y la sed de
venganza, donde la guerra lleva al dolor y la muerte de los
inocentes es necesaria la gracia de la misericordia para aplacar las
mentes y los corazones, y hacer que surja la paz».
«Donde desfallece el respeto de la
vida y de la dignidad del hombre, es necesario el amor
misericordioso de Dios, a la luz del cual se manifiesta el inefable
valor de todo ser humano --siguió diciendo--. Es necesaria la
misericordia para lograr que toda injusticia en el mundo encuentre
su término en el esplendor de la verdad».
Al final de su larga homilía, el
Papa citó las palabras de Jesús recogidas en el «Diario» de sor
Faustina: «Desde aquí saltará la chispa que prepara el mundo para mi
última venida».
«Es necesario encender esta chispa
de la gracia de Dios --aclaró--. Es necesario transmitir al mundo
este fuego de la misericordia. En la Misericordia de Dios el mundo
encontrará la paz y el hombre, la felicidad».
El intenso calor provocado por la
muchedumbre presente en el templo acabaron cansando al Papa; sin
embargo, no quiso acortar ni un minuto del larguísimo rito de
consagración del templo.
Llevado por la emoción, confesó
espontáneamente: «¿Quién iba a pensar que alguien que llegaba aquí
caminando con zuecos de madera llegaría un día a consagrar esta
Basílica?», recordando que a pocos metros del santuario se
encontraba la cantera de Solvay, en la que Karol Wojtyla trabajó en
sus años de juventud, durante la dominación nazi.
Al final del acto, Juan Pablo II
se encontró con el ex presidente Lech Walesa, ex líder del sindicato
Solidaridad, que en los años ochenta cambiaría el curso de la
historia en Polonia y Europa del Este. ZS02081802
--------------------------------------------------------------------------------
La cantera del obrero Wojtyla se
convierte en centro universitario El Papa bendice el nuevo campus de
la Universidad Jagellonica
CRACOVIA, 18 agosto 2002 (ZENIT.org).-
Juan Pablo II bendijo este sábado el nuevo campus de la Universidad
Jagellónica, que surge junto a la cantera de piedra en la que
trabajó en su juventud, durante la dominación nazi.
Tras consagrar el santuario de la
Divina Misericordia, que también se encuentra a pocos metros en esta
zona de Cracovia, el Papa se detuvo para bendecir ante centenares de
profesores la explanada en la que se alzará la biblioteca de la
Pontificia Academia de Teología.
Se trata de un centro
universitario fundado en 1981 por el mismo Papa para responder al
cierre del Departamento de Teología de la Universidad Jagellonica
por el Gobierno comunista en 1950.
En la zona surgirán también otros
edificios del campus de esa Universidad, en la que Karol Wojtyla
comenzó a estudiar filología hasta que Hitler invadió Polonia el 1
de septiembre de 1939. El líder nazi cerró la universidad y deportó
a los profesores a campos de concentración.
En el acto, el rector Franciszek
Ziejka entregó al pontífice la tarjeta de estudiante «número uno» de
las Universidades de Cracovia, aclarando que el carnet le da permiso
a estudiar en todos los centros universitarios de la ciudad.
ZS02081801
--------------------------------------------------------------------------------
El Papa analiza con el
presidente de Polonia los efectos del 11 de septiembre Se informa
sobre los pasos para la entrada del país en la UE
CRACOVIA, 18 agosto 2002 (ZENIT.org).-
Juan Pablo II se entrevistó este sábado con el presidente de
Polonia, Aleksander Kwasniewski, con quien analizó las consecuencias
de los atentados del 11 de septiembre en el mundo y abogó por un
cambio en el pensamiento del hombre para que se imponga la paz.
El gobernante polaco le informó
también del estado de las negociaciones para la entrada de Polonia
en la Unión Europa (UE) y de la situación del país, cuya economía no
avanza a la velocidad esperada.
En declaraciones a la prensa,
Kwasniewski reveló que en su encuentro con el Papa, que tuvo lugar
en la residencia del arzobispo de Cracovia, afrontó las
consecuencias de los atentados del 11 de septiembre y que el
pontífice le expresó la necesidad de cambiar la manera de pensar del
hombre para detener la espiral de violencia.
Kwasniewski, nacido en 1954,
antiguo líder de organizaciones juveniles comunistas en Polonia, era
miembro del comité ejecutivo de organizaciones comunistas en los
años de apogeo del movimiento obrero de Solidaridad y de su
supresión con la declaración de la ley marcial por el general
Wojciech Jaruzelski.
Alcanzó la presidencia del país en
1995, en las que Lech Walesa perdió la reelección, y en el año 2000
fue reelegido.
El problema del desempleo, que
afecta al casi el 20 por ciento de la población polaca, la
ralentización de la economía, que no crece al ritmo estimado, la
educación de los jóvenes y la lucha contra la pobreza fueron otros
de los temas tratados en la conversación.
El Papa, según el presidente
polaco, está perfectamente enterado de la situación del mundo y de
su país, por el que se siente muy preocupado.
Kwasniewski aseguró que el obispo
de Roma a sus 82 años está en perfecta forma intelectual. Resaltó
que «no necesita papeles» para mantener un tema, que tiene pleno
conocimiento de todo lo que habla y que su mente es muy lúcida.
Sobre la integración de Polonia en
la UE, el Papa siguió con gran atención la exposición del
presidente, aunque en esta ocasión no hizo un apoyo explicito a la
entrada en la UE, motivo de polémica actual en algunos sectores del
país.
Tras la entrevista, Juan Pablo II
recibió al primer ministro, Leszek Miller. ZS02081804
--------------------------------------------------------------------------------
La foto más grande de la
historia inmortaliza la misa del Papa en Cracovia Más de dos
millones de personas podrán reconocerse en la misma
CRACOVIA, 18 agosto 2002 (ZENIT.org).-
Más de dos millones de fieles aparecerán en la fotografía más grande
del mundo, tomada este domingo en la explanada de Cracovia, durante
la misa presidida por Juan Pablo II.
Los autores de la fotografía, en
la que las caras de los peregrinos serán reconocibles, son cinco
fotógrafos provistos con cámaras de gran formato.
Las cinco cámaras tomaron en total
ocho fotos desde distintos puntos. Juntas conformarán una fotografía
panorámica de un ángulo de 280 grados.
Para hacer la foto los
profesionales dispusieron de una especie de atalaya de una altura de
siete metros, desde la cual pudieron captar a toda la muchedumbre
reunida en la explanada del parque Blonie.
Los profesionales garantizan que
en la foto de familia con el Santo Padre todos los rostros que
aparezcan serán perfectamente reconocibles.
La gigantesca imagen fue ideada
por los fotógrafos de Gdansk Slawomir Pultyn y Jerzy Rados, quienes
han anunciado que la publicarán en forma de un gran afiche de 2
metros de alto y 26 de ancho.
La fotografía será también
fraccionada y publicada en un álbum especial que próximamente estará
a la venta y en la que todos los participantes en la misa de la
explanada podrán encontrar su rostro. Los fotógrafos han anunciado
que todo el dinero que se recaude con la venta del álbum será donado
a los orfelinatos y asilos de ancianos de Cracovia.
«La foto quiere ser un testimonio
de nuestro tiempo, de los hombres y mujeres que viven en él. Gente
de toda condición profesional y social, reunidos en un momento
particular y extraordinario», ha declarado Pultyn.
Los dos fotógrafos han realizado
ya empresas semejantes: una «foto de familia de los habitantes de
Gdansk con motivo del final de siglo». ZS02081805
--------------------------------------------------------------------------------
El Papa pone su misión en manos
de María En uno de los santuarios más importantes para su vida
KALWARIA ZEBRZYDOWSKA, 19 agosto
2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II encomendó a la Virgen María este
lunes el cumplimiento hasta el final su misión y le encomendó sus
más sentidas preocupaciones al celebrar la eucaristía en uno de los
santuarios más importantes para su vida.
Kalwaria Zebrzydowska, a 50
kilómetros de Cracovia, era el centro de peregrinaciones al que
venía cuando era pequeño acompañado por su padre. A este lugar se
dirigía también siendo arzobispo, cuando tenía que tomar decisiones
difíciles, como recordó nada más llegar a Polonia el 16 de agosto.
«Madre santísima, nuestra señora
de Kalwaria --rezó al concluir una homilía preñada de recuerdos
personales--, alcanza también para mí las fuerzas del cuerpo y del
espíritu para que pueda cumplir hasta el final la misión que me ha
encomendado el Resucitado».
«Pongo en tus manos todos los
frutos de mi vida y de mi ministerio --siguió implorando--; te
confío la suerte de la Iglesia, te entrego mi nación. Confío en ti y
una vez más declaro ante ti: "¡Totus Tuus, María!».
«Todo tuyo» es precisamente el
lema en latín del pontificado de Karol Wojtyla, que se inspira en
las palabras del teólogo francés san Louis-Marie Grignon de Montfort
(1673-1716), comenzado el 16 de octubre de 1978.
El pontífice desmintió de este
modo los rumores de los medios de comunicación que habían anunciado
en la víspera que el Santo Padre podría renunciar a su ministerio
precisamente en este santuario.
Al Papa se le veía claramente
conmovido. Antes de comenzar la eucaristía, en la que participaron
las 500 personas que cabían en el templo, se recogió en un momento
de íntima y larga meditación ante la imagen de la Virgen. Unas
20.000 personas seguían el acontecimiento desde la plaza contigua al
santuario.
El pequeño Karol Wojtyla vino a
este templo, acompañado por su padre, una año después de que
falleciera su madre, cuando tenía nueve años. La última vez que
había visitado el lugar sagrado fue en 1979, durante su primera
visita a Polonia.
En la súplica a María, el obispo
de Roma encomendó además las necesidades de los pobres y de los que
sufren, a los desempleados, a los que no tienen casa, a las familias
para que les infunda «el amor que permite superar todas las
dificultades».
«Envuelve a los niños con el manto
de tu protección para que no sean escandalizados», siguió diciendo
en esta oración personal que expresaba sus más íntimas
preocupaciones.
«Anima a las comunidades
religiosas con la gracia de la fe, de la esperanza y de la caridad
--añadió--. Haz que los sacerdotes sigan las huellas de tu Hijo
ofreciendo cada día la vida por las ovejas. Alcanza para los obispos
la luz del Espíritu Santo para que guíen la Iglesia en estas tierras
hacia el Reino de tu Hijo por un camino único y derecho».
Al concluir su súplica, un largo
aplauso estalló en el interior del recinto sagrado y en sus
alrededores.
Tras la celebración eucarística,
el Papa almorzó con la comunidad de los Frailes Menores, llamados
también «Bernardinos», que custodian el santuario de Kalwaria
Zebrzydowska.
El pontífice abandonó Polonia en
la tarde de este jueves, poniendo fin así a su octava visita oficial
a su país, la 98 peregrinación internacional de este pontificado.
ZS02081905
--------------------------------------------------------------------------------
Juan Pablo II se despide de
Polonia sin descartar una nueva visita Encomienda a la providencia
el futuro de su país
CRACOVIA, 19 agosto 2002 (ZENIT.org).-
Juan Pablo II se despidió de Polonia en la tarde de este lunes
confesando su tristeza, pero sin excluir una futura visita.
«Es una pena marcharse», confesó.
«¡Quédate con nosotros!», le respondieron gritando las 20.000
personas que se reunieron en el aeropuerto internacional de Cracovia
que lleva el nombre del pontífice.
La ceremonia se convirtió en una
auténtica fiesta musical, en la que los cantos trataron de arrancar
lágrimas al pontífice y de convencerle para que no se marchara.
«Escucha tu corazón, vuelve aquí», cantó durante muchos minutos el
coro.
El Papa Wojtyla, sin embargo,
trató de superar la melancolía pensando en el futuro. «Muchos me han
esperado. Muchos han querido encontrarse conmigo. No todos lo han
logrado. Quizá la próxima vez...», dijo en su discurso.
El cardenal primado Józef Glemp,
arzobispo de Varsovia, quien le despidió en nombre de los católicos
del país, le invitó a volver para bendecir el Santuario de la Divina
Providencia, cuando se concluyan las obras de construcción que ahora
comienzan en la ciudad de la que es arzobispo.
«Aunque le hemos cansado, sabemos
que le hemos alegrado», dijo por su parte el presidente de la
República, Aleksander Kwasniewski.
En su discurso de despedida, Juan
Pablo II recordó a los pobres y desempleados, que pagan el precio de
los cambios que vive Polonia, e invitó a los responsables de la
gestión del Estado y a los ciudadanos a responder con «espíritu de
misericordia, de fraterna solidaridad, de concordia y de atención al
bien de la Patria».
«Espero que, conservando estos
valores, la sociedad polaca --que desde hace siglos forma parte de
Europa-- encuentre el lugar que le corresponde en la estructuras de
la Unión Europea --, en la que no sólo no perderá su identidad, sino
que además podrá enriquecer con su tradición a este continente y a
todo el mundo», afirmó el obispo de Roma.
La entrada de Polonia en la Unión
Europea ha sido motivo de debate en los últimos años en el país,
especialmente en algunos sectores católicos.
«¡Jesús, en ti confío!», fueron
sus últimas palabras en tierra polaca. «Que esta sincera confesión
traiga alivio a las futuras generaciones en el nuevo milenio. ¡Que
Dios, rico en misericordia, os bendiga!».
Poco después despegaba el Boeing
737 de la compañía polaca LOT que, tras dos horas de vuelo, debía
llevarle al aeropuerto de Roma. El pontífice debía dirigirse
directamente a la residencia pontificia de Castel Gandolfo.
Concluyó así la visita
internacional número 98 de este pontificado, octavo viaje oficial a
Polonia, (o noveno, si se tiene en cuenta la visita de unas horas
realizada en 1995 al margen de su peregrinación a la República
Checa). ZS02081906
--------------------------------------------------------------------------------
Juan Pablo II tras las huellas
de Karol Wojtyla Intensas emociones en la tarde y noche de este
domingo
CRACOVIA, 19 agosto 2002 (ZENIT.org).-
Juan Pablo II se asomó en la noche de este domingo a la ventana del
arzobispado de Cracovia para cantar con centenares de fieles y
expresar su deseo de volver a su patria, al final de una jornada
cargada de fuertes emociones.
Tras entonar con energía una
canción polaca, «Bienvenida, aleluya», no ocultó su tristeza al
constatar que era la tercera y última de estas espontáneas
apariciones a la ventana de que ha disfrutado en su octava visita
oficial a Polonia.
Utilizando una expresión
montañera, añadió: «A quien se va, se le dice: "vuelve otra vez". Es
lo que deseo y creo que vosotros lo deseáis también».
Tras beatificar en la explanada
del parque de Blonie a cuatro polacos en la eucaristía más
concurrida de la historia de Europa (casi tres millones de fieles),
Karol Wojtyla vivió hoy uno de los momentos más emotivos de su
octavo viaje oficial a Polonia, al visitar en la tarde del domingo
lugares indeleblemente ligados a su infancia, juventud, y
apostolado.
El recorrido comenzó por la
catedral de Wawel de Cracovia, construida entre 1320 y 1364 en
estilo gótico. En una de sus capillas celebró su primera misa el 2
de noviembre de 1946, un día después de su ordenación sacerdotal.
En profundo silencio, Juan Pablo
II oró y leyó el breviario durante más de media hora ante el altar
mayor y después recorrió subido en la peana móvil el templo,
trayendo a su memoria desde los años de juventud bajo la ocupación
nazi hasta los de su ministerio episcopal como arzobispo de
Cracovia.
A continuación se dirigió a la
iglesia de San Florián, donde fue viceparroco. En un sencillo acto,
recordó a los párrocos que trabajaron con él durante aquellos años y
besó a numerosos niños que le entregaron ramos de flores, en medio
de los aplausos de las miles de personas congregadas a lo largo de
las calles.
El momento más emotivo se vivió en
el cementerio de Rakowice. Subido en el «papamovil» llegó hasta la
tumba donde se encuentran enterrados su padre Karol, su madre
Emilia, y su hermano Edmund.
Sin bajarse del vehículo y
apoyándose en la ventanilla bajada, el obispo de Roma se recogió en
oración durante unos minutos. A continuación, encendió tres velas,
una por cada miembro de su familia, que fueron colocadas sobre la
tumba, sobre la que se habían colocado ramos de flores.
La madre del Papa falleció cuando
él tenía nueve años, su hermano murió dos después y su padre cuando
Karol Wojtyla tenía ya 21 años. ZS02081901
--------------------------------------------------------------------------------
PAPA PRESIDIÓ MULTITUDINARIA
CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA EN CRACOVIA
Roma, 19 (NE - eclesiales.org)
Ante más de dos millones y medio de personas, que se congregaron
ayer en el Parque Blonie en la ciudad de Cracovia, el Papa Juan
Pablo II presidió una emotiva celebración Eucarística y elevó a los
altares a cuatro polacos. En el marco de su octava peregrinación
apostólica a Polonia, bajo el fuerte calor de agosto, el Santo Padre
presidió la Misa más multitudinaria en la historia del país.
Cientos de miles de personas
también siguieron la celebración en las plazas donde se habían
instalado pantallas. Banderas de Polonia y del Vaticano, junto a
otras de países como Hungría, Lituania, Eslovaquia, República Checa,
Uzbekistán, Ucrania, y Kazajstán, se agitaban en medio del mar
humano congregado en Cracovia, ciudad en la que el Papa fue ordenado
sacerdote y de la que fue Arzobispo antes de su elección a la
Cátedra de Pedro.
"Dios ha escogido para esto
nuestro tiempo" -señaló, haciendo referencia a las revelaciones
recibidas por santa Faustina Kowalska sobre la Divina Misericordia,
"quizá porque el siglo XX, a pesar de los indiscutibles éxitos en
muchos campos, ha estado marcado de manera particular por el
'misterio de la iniquidad'. Con esta herencia del bien y del mal
hemos entrado en el nuevo milenio".
"Ante la humanidad se abren nuevas
perspectivas de desarrollo y, al mismo tiempo, peligros hasta ahora
inéditos. Con frecuencia el hombre vive como si Dios no existiera, y
llegar a ponerse incluso en el puesto mismo de Dios. Se arroga el
derecho del Creador de interferir en el misterio de la vida humana".
"Quiere decidir, mediante
manipulaciones genéticas, la vida del hombre y determinar el límite
de la muerte. Rechazando las leyes divinas y los principios morales,
atenta abiertamente contra la familia. De diferentes maneras trata
de acallar la voz de Dios en el corazón de los hombres, quiere hacer
de Dios el 'gran ausente' de la cultura y de la conciencia de los
pueblos. El 'misterio de la iniquidad' sigue caracterizando la
realidad del mundo".
"Es necesario hacer resonar el
mensaje del amor misericordioso con nuevo vigor. El mundo tiene
necesidad de este amor. Ha llegado la hora de hacer llegar el
mensaje de Cristo a todos: en especial a quienes su humanidad y
dignidad parece perderse en el 'misterio de la iniquidad'".
"Ha llegado la hora -afirmó- en la
que el mensaje de la Divina Misericordia debe llenar los corazones
de esperanza y convertirse en chispa de una nueva civilización: la
civilización del amor",
Durante la Eucaristía, el Papa
elevó a los altares a Zygmunt Szczesny Felinski (1822-1895),
Arzobispo de Cracovia; al padre Jan Balicki (1869-1948), confesor,
formador de seminaristas; al padre Jan Beyzym (1850-1912), "apóstol
de los leprosos" en Madagascar; y a sor Sancja Szymkowiak
(1910-1942).
Por la tarde, el Papa realizó una
emotiva visita al cementerio de Rakowice, donde se encuentra la
tumba de sus padres y de su hermano. Previamente, visitó la Catedral
de Wawel.
--------------------------------------------------------------------------------
SANTO PADRE INAUGURÓ SANTUARIO
DE LA DIVINA MISERICORDIA
Roma, 19 (NE - eclesiales.org) El
día sábado por la mañana el Papa inauguró el santuario de la Divina
Misericordia, uno de los motivos principales de la octava visita del
Pontífice a su país natal. Ante una gran imagen de Jesús
Misericordioso, el Papa recordó el mensaje de la joven mística
polaca Faustina Kowalska (1905-1938). Precisamente, el santuario fue
construido al lado del convento donde vivió y murió la santa
canonizada por el actual Pontífice.
"En este santuario encomiendo hoy
solemnemente el mundo a la Misericordia Divina, y lo hago con el
deseo ardiente de que el mensaje del amor misericordioso de Dios,
proclamado desde aquí por santa Faustina, llegue a todos los
habitantes de la tierra y llene los corazones de esperanza", señaló
el Papa durante su homilía, que era atentamente escuchada por los
más de 4000 fieles al interior del templo, así como por la gran
multitud de personas congregadas al exterior del santuario.
"¡Cuánta necesidad de la
misericordia de Dios tiene el mundo de hoy! -exclamó más adelante el
Papa-. En todos los continentes, desde lo profundo del sufrimiento
humano, parece levantarse la invocación de la misericordia". "Es
necesario transmitir al mundo este fuego de la misericordia. En la
Misericordia de Dios el mundo encontrará la paz y el hombre, la
felicidad".
Por la tarde del sábado, tras
consagrar el santuario de la Divina Misericordia, el Papa visitó el
nuevo campus de la Universidad Jagellónica.
--------------------------------------------------------------------------------
EMOTIVA DESPEDIDA CONCLUYE
VISITA APOSTÓLICA DEL PAPA A POLONIA
Roma, 20 (NE - eclesiales.org) Con
una emotiva ceremonia, donde no faltaron cantos tradicionales, el
Papa Juan Pablo II se despidió ayer de Polonia. En la tarde del
lunes, en el aeropuerto internacional de Cracovia, que precisamente
lleva el nombre del Pontífice, el Papa abordó el avión que lo llevó
de vuelta a Roma y desde ahí al palacio apostólico de Castelgandolfo,
concluyendo así su octava visita a su país natal y su viaje
apostólico número 98.
El Papa aprovechó sus palabras de
despedida para agradecer a todos los que han hecho posible su
visita. "Quiero saludaros en este momento a todos, queridos
compatriotas. A tantos que me han esperado. A tantos que han querido
verme en esta visita. Sé que no todos lo han conseguido. Quizá la
próxima vez", afirmó el Pontífice.
"¡Jesús, en ti confío!", señaló al
despedirse. "Que esta sincera confesión traiga alivio a las futuras
generaciones en el nuevo milenio. ¡Que Dios, rico en misericordia,
os bendiga!".
Por su parte, el Cardenal Józef
Glemp, Arzobispo de Varsovia, despidió al Santo Padre en nombre de
los fieles polacos. "Vamos a iniciar en Varsovia -dijo- la
construcción del Templo de la Divina Providencia, el gran voto
formulado por la nación hace 211 años". "Confiamos, Santo Padre, en
que venga a bendecir los muros del nuevo templo", señaló.
--------------------------------------------------------------------------------
PAPA VISITÓ SANTUARIO DE
KALWARIA ZEBRZYDOWSKA
Roma, 20 (NE - eclesiales.org) El
día de ayer, el Papa Juan Pablo II visitó en Polonia el Santuario de
Kalwaria Zebrzydowska y celebró allí una Eucaristía con ocasión del
400° aniversario de su fundación. El Santuario -dedicado a la Pasión
de Jesús y a la Madre Dolorosa- es muy querido por el Pontífice.
Allí acudió cuando niño de la mano de su padre. Ya como Arzobispo
peregrinó al Santuario de Kalwaria Zebrzydowska en momentos de
dificultad y de toma de decisiones.
"Este lugar -comentó el Papa en su
homilía-, en modo admirable, ayuda al corazón y la mente a penetrar
en el misterio de aquella relación que une al Salvador que padecía y
a su Madre que compadecía". Ahondando en la presencia de María al
pie de la Cruz, señaló: "Ella tenía fe en que se estaba cumpliendo
la antigua promesa: 'yo pondré enemistad entre tú y la Mujer, entre
tu descendencia y la suya: Ella te pisará la cabeza mientras asechas
tú su calcañar'. Y su fe encontró confirmación, cuando el Hijo
agonizante se dirige a Ella como: 'Mujer'".
Al final de su homilía, el Papa
rezó: "Madre Santísima, Nuestra Señora de Kalwaria, alcánzame las
fuerzas del cuerpo y del espíritu para que pueda cumplir hasta el
final la misión que me ha encomendado el Resucitado". "Pongo en tus
manos -oró en otro momento- todos los frutos de mi vida y de mi
ministerio; te confío el destino de la Iglesia, te entrego mi
nación. Confío en ti y una vez más declaro ante ti: '¡Totus Tuus,
María!'".
--------------------------------------------------------------------------------
«Dios, rico en misericordia»:
mensaje del Papa a Polonia
Dedica la audiencia del miércoles a recordar la visita pastoral a su
país
CASTEL GANDOLFO, 21 agosto 2002 (ZENIT.org).-
Juan Pablo II recordó este miércoles los momentos más intensos del
viaje que realizó a Polonia del 16 al 19 de agosto durante una
audiencia general que concedió a los peregrinos en la residencia
pontificia de Castel Gandolfo.
La consagración del Santuario de
la Divina Misericordia, la multitudinaria beatificación de cuatro
polacos que batió records de participación en Europa, y la
conmemoración del cuarto centenario del Santuario de Kalwaria
Zebrzydowska, fueron los momentos que pasaron por su mente.
«Sobre todo» quiso expresar su más
sentido agradecimiento por la cariñosa acogida que le dispensaron
sus compatriotas y les deseó que continúen en «su esfuerzo por
construir el auténtico progreso social, sin desfallecer nunca en la
fiel salvaguardia de su propia identidad cristiana».
Ante 3.500 peregrinos reunidos en
el patio de la residencia veraniega de los Papas, entre los que
destacaron los aplausos y cantos de un grupo de 300 polacos, el
Santo Padre recordó que el mensaje fundamental que quiso dejar en su
octava visita a su patria se resume en una frase: «Dios, rico en
misericordia».
«El objetivo principal de la vista
ha sido precisamente el de anunciar una vez más a Dios, "rico en
misericordia", especialmente a través de la consagración del nuevo
Santuario de la Divina Misericordia en Lagiewniki», aclaró
recordando los acontecimientos del sábado pasado.
«El nuevo templo será un centro de
irradiación mundial del fuego de la misericordia de Dios --añadió--,
según quiso manifestar el Señor a santa Faustina Kowalska, apóstol
de la Divina Misericordia».
«"Jesús, en ti confío": esta es la
sencilla oración que nos ha enseñado sor Faustina y que en todo
instante de la vida podemos llevar a los labios. Cuántas veces
también yo, como obrero y estudiante y, después, como sacerdote y
obispo, en períodos difíciles de la historia de Polonia, repetí esta
sencilla y profunda invocación, constatando su eficacia y fuerza»,
confesó.
A continuación, recordó con
emoción la eucaristía del domingo pasado en la que participaron unos
tres millones de personas y en la que beatificó a cuatro polacos que
se caracterizaron por ser reflejo de la misericordia de Dios con su
vida de caridad.
Se trataba de Zygmunt Szczęsny
Feliński (1822-1895), arzobispo de Cracovia durante 16 meses y
deportado a Siberia por el poder zarista; del padre Jan Balicki
(1869-1948), confesor, formador de seminaristas; del jesuita Jan
Beyzym (1850-1912), «apóstol de los leprosos» en Madagascar; y de
sor Sancja Szymkowiak (1910-1942), «ángel de la bondad» para los
franceses e ingleses prisioneros durante la segunda guerra mundial.
«Quise presentar al pueblo
cristiano estos nuevos beatos, para que su ejemplo y sus palabras
sirvan de estímulo y aliento a testimoniar con los hechos el amor
misericordioso del Señor, que vence al mal con el bien», aclaró el
Papa.
«Sólo así es posible construir la
deseada civilización del amor, cuya mansa fuerza contrasta con el
"misterio de iniquidad" presente en el mundo», añadió.
Por último, recordó la |