Apóstoles

 

 

 

Santa Faustina - D. 1734

 

LOS CATORCE DOMINGOS

Los que están en gran tribulación, en tentaciones muy difíciles, necesitan suplicar la conversión de esposos, hijos, padres varones o mujeres, practican la participación en la Misa dominical en nuestro pequeño santuario durante catorce domingos seguidos, confesando sus pecados y recibiendo la Eucaristía.


Se unen así a millares de católicos en el resto de América Latina, que lo hacen en los santuarios de otras naciones. Es verdad que Dios no está obligado a concedernos exactamente lo que pedimos. Pero también es cierto que Dios otorga las gracias que necesitamos nosotros o los demás, y nuestras obras de misericordia unidas al sacrificio de Jesús en la cruz, valen mucho antes sus ojos divinos.