| La Propuesta
Hoy quiero proponerte algo muy
simple y hermoso: Que regales una sonrisa, una caricia, unos
minutos de tu tiempo... a aquel que está solo o a aquel anciano
que quizás no tenga con quien hablar; una caricia, dándole
consuelo al que sufre, tu palabra de aliento al que lucha contra
la adversidad, quizás seas tú el que está afligido pero si haces
esta ofrenda de misericordia, el que es la Misericordia Misma,
te lo dará por añadidura.
Nos dice Jesús: Un mandamiento
nuevo os doy, que os améis los unos a los otros como yo los he
amado, amaos también vosotros los unos a los otros; en esto
conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos
por los otros, perdonémonos nuestra soberbia, nuestras
flaquezas, nuestra miserias y un corazón despojado de odio de
rencor de envidia nos dará la paz y la paz es salud, salud de
cuerpo y alma y regalar esa sonrisa, esa caricia, esa palabra de
aliento nos dará la alegría de participar en la construcción del
Reino, del Reino del Amor del Padre y el Hijo con el Espíritu
Santo en nuestro corazón.
Recordemos de Teresa sus
hermosas palabras: "Cristo no tiene otro cuerpo en la tierra,
más que el tuyo; no tiene otras manos que las tuyas, no tiene
otros pies que los tuyos, tuyos son los ojos a través de los que
derrama su amor sobre el mundo; tuyos son los pies de los que se
sirve para hacer el bien y tuyas son las manos con las que ahora
nos bendice".
Tiempo de Cuaresma
Es tiempo de cuaresma, es
tiempo de reconciliación, de volver a las raíces para
encontrarte con el Dios Vivo, que nos aguarda con Su
Misericordia.
Pero antes, debemos redimirnos
de nuestros pecados, limpiar nuestra alma, lavarnos de nuestras
culpas, la soberbia, la vanidad, el rencor, la envidia...
Este año Jubilar, es propicio
para ganarnos el donde la indulgencia, mediante las obras de
caridad, de misericordia, acercándonos a nuestros hermanos
necesitados, enfermos, ancianos, discapacitados. Este es el
estrecho camino que nos acerca a Dios; tomados de la mano de
Jesús y de María. Pero en ese camino muchas veces el maligno,
para ponernos las piedras y querer desviarnos de El. La falta de
esperanza, la falta de fe, los inconvenientes, la enfermedad, la
tristeza, el bajar los brazos, el pensar que Dios nos abandonó,
en esos pensamientos está el maligno que nos quiere alejar de
Dios. Pero no tengas miedo, también a Jesús lo tentó el maligno,
lo que debes hacer es no dejarte vencer jamás, y aferrarte de la
mano de Jesús que es Misericordioso, que cura a los enfermos,
perdona a los pecadores, libera a los oprimidos y se acerca a
los humildes de corazón.
Le dice a Faustina, su apóstol
de la misericordia, "en cada una de mis obras está grabada mi
misericordia, quien tenga confianza en ella, no perecerá jamás,
porque sus asuntos son míos y sus enemigos se quebrarán a mis
pies..."
Me decido por Ti y por Tu
Misericordia Divina, contigo y con nuestra madre y digo en este
momento: Hágase en mi, Tu voluntad Señor, en la salud, y en la
enfermedad, en el éxito y en el fracaso, en las alegrías y en
las tristezas, en la vida y en la muerte, en el presente y en la
eternidad.
Ven Jesús y escucha la voz de
los que estamos reunidos en Tu Nombre, en el de nuestras
familias, en el de nuestra comunidad y a todos los que tanto te
necesitan, ven y extiende tu mano hasta aquel rincón donde hemos
sido más lastimados y heridos y SÁNANOS SEÑOR, LÍMPIANOS,
PURIFÍCANOS SEÑOR Y LÍBRANOS DE TODO MAL.
AMEN.
Reflexiones
Hoy mi corazón vibra de
alegría porque es 26, día dedicado a Jesús Misericordioso y
puedo compartirlo con vos que me estas escuchando, y contarte
sus palabras, que brotó para nosotros de lo mas hondo de sus
entrañas en un grito de amor misericordioso.
Mi misericordia es mayor que
tu miseria y la del mundo entero? quien midió mi bondad? por ti
descendí del cielo a la tierra, por ti permití me clavaran en la
cruz, por ti permití abrir con la lanza mi corazón y te abrí la
fuente de mi misericordia.
ACÉRCATE y bebe las gracias de
esta fuente con el vaso de la confianza. A un corazón humilde
nunca lo rechazaré; tu miseria se ahogó en el abismo de mi
misericordia.
Porque tendrías que discutir
conmigo por tu miseria. Hazme el favor de entregarme todas tus
pobrezas y miserias y yo te llenaré con los tesoros de las
gracias.
El ve, habla, actúa y cura
movido de piedad y misericordia hacia los innumerables
necesitados , desheredados y enfermos de toda especie.
El nos ama y nos dice que nos
acerquemos a la fuente con el vaso de la confianza y agrega; en
cada una de mis obras le dice a Faustina Esta grabada mi
misericordia .
Quien tenga confianza en ella
no perecerá jamás, porque sus asuntos son míos y sus enemigos se
quebraran a mis pies; ¿qué necesitas tu que se quiebre a tus
pies; una enfermedad , la falta de trabajo , tu soledad, tu
angustia?
Ve a Él con confianza, quizás
si no hubiera sido por la prueba que estás pasando, nunca te
hubieras acercado a Él y Él se te regala como un padre
misericordioso, Dios da todo consuelo y te conforta como el
suave tibio sol de invierno, y enciende tu corazón con la llama
de la esperanza esa fuerza abrasadora que derrota las más altas
cumbres, los más caudalosos ríos que quieren arrastrarte a la
depresión, a la tristeza, esa fuerza abrasadora que sopla del
Espíritu Santo, que te fortalece y te hace sentir en lo mas
hondo de tu corazón el amor de Dios misericordioso, dichoso de
aquel que habiendo descubierto esta fuente de amor, no sabe
separarse nunca de ella.
Para que gracias al consuelo
que recibimos de Dios, podamos nosotros consolar a todos
aquellos que se hallan atribulados.
Por eso la misericordia es la
bienaventuranza del discípulo de Cristo.
Bienaventurados los
misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia; como
bajan la lluvia y la nieve desde el cielo y no vuelven allá sino
después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar
para que de semilla al sembrador, y pan al que come; así será mi
palabra que sale de mi boca, no volverá a mi vacía sino que hará
mi voluntad y cumplirá mi encargo. (Profeta Isaías)
Jubileo 2000
Abran las puertas al Salvador
del mundo. Abran las puertas a Cristo.
La invitación del Papa en este
año jubilar, año de gracia y de reconciliación, golpea con
fuerza en mi corazón; pues es el regalo del Padre, que nos envía
a su único hijo Jesús, puerta del cielo, principio y fin de
nuestra salvación.
Él, un Dios infinito, se
enamoró de una criatura finita y pecadora: nosotros. Y en esa
locura de amor, nos envió al Verbo hecho carne, en la
encarnación de Cristo.
Se puede adivinar cuánto es el
amor misericordioso de Dios, por nosotros sus hijos.
Y Él se quedó para siempre, en el milagro de la Eucaristía:
“Esto es mi cuerpo,
éste es el cáliz de mi sangre”
Pan bajado del cielo, sé el
alimento que dé la paz a nuestra alma,
Que reconforte nuestro corazón
cansado,
Que nos anime a caminar
confiados en su misericordioso corazón, del cual brotaron la
sangre y el agua, fuente de Su misericordia.
“Vengan a mí todos los que
están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Yo he venido
para que tengan vida y la tengan en abundancia”. Vivamos con
alegría las palabras de Jesús en este Jubileo, Año del Perdón de
los pecados y de las penas, de la reconciliación y la
indulgencia, de la solidaridad y la esperanza del compromiso; en
el servicio a Dios y al hombre.
Que sea un tiempo favorable
para el retorno a la casa paterna, donde tu Dios, lleno de amor,
espera a sus hijos descarriados para darles el abrazo del perdón
y sentarlos a su mesa, vestidos con el traje de fiesta.
Que al iniciar este año
Jubilar, rumbo al Nuevo Milenio, acompañados de la Virgen María,
icono del amor puro, Madre de Dios y Madre nuestra; crucemos el
umbral de la esperanza, anunciando la Buena Nueva a los pobres,
dando nuestro amor a los pequeños y marginados. Que seamos
capaces de ser la Sal de la tierra, en este mundo materialista.
Que experimentemos la alegría de la comunión fraterna, partiendo
el pan juntos en cada comunidad;
Y que podamos decirle al mundo
que aún hay tiempo de esperanza y misericordia; y gritemos con
todas nuestras fuerzas, todos juntos: ABRAN LAS PUERTAS AL
SALVADOR DEL MUNDO. ABRAN LAS PUERTAS A CRISTO.
Resurrección
Cristo ha resucitado, el
primero de todos, en medio de las tinieblas de la noche, su luz
desgarro la oscuridad, como la aurora radiante, de la mañana.
El es la luz del mundo, deja
que te ilumine también a ti en tu oscuridad, que sea El, el que
te conduzca por el camino que vence la adversidad, que sea El,
el que te ayude
a soportar el peso de tu cruz, que sea El, quien te lleve a la
victoria sobre tus enemigos, la enfermedad, la depresión, la
necesidad.
Resucitemos, con Cristo,
levantémonos de nuestras miserias, imaginemos que al resucitar:
Jesús, NOS tiende la mano, como a la hija de Jairo, para
decirnos con dulzura con amor:
“Levántate yo te lo mando;
corazón que temes por los problemas de la vida, que no te
sientes con fuerzas para vencerlos, mírame a mí en mi vía
crucis, tres veces consecutivas he caído y me he vuelto a
levantar.
Levántate tu también y anda.
Anda por el camino de la victoria que solo se le da a los que se
aferran de mi mano.
Levántate yo te lo mando;
corazón agitado y turbulento, donde se ha enquistado el
resentimiento, el odio el encono, no dejes que ellos te quiten
la vida que tu te mereces.
Perdónalos y perdónate a ti
mismo por sentir rencor, levántate y anda. Y no desesperes, no
olvides que he muerto para dar vida, aun por los que me
crucificaron.
Levántate yo te lo mando;
corazón justo, que vacilas; que no te consideras capaz de
progresar, que desconfías de DIOS y de ti mismo, lucha contra tu
propia tibieza.
Levántate y anda, anda por el
camino de la confianza, Yo nunca defraudo a quienes han puesto
en mi su esperanza.
Levántate y anda, y no vuelvas
tu mirada hacia atrás solamente mira hacia delante, él que toma
el arado y se vuelve no es digno de mi”.
Dice el Señor, resucitemos con Cristo. LEVANTÉMONOS; y venzamos
a nuestros enemigos: La desesperanza, el rencor, la necesidad,
la enfermedad, la depresión.
Levantémonos y derrotemos
Todo, todo aquello que no nos deja ser feliz.
¡Alabado sea Jesucristo!
Días de Alegría
Hemos vivido días de emoción y
alegría tras la declaración del Papa de la Fiesta universal de
la Misericordia; y elevar a los altares a la ahora Santa
Faustina Kowalska.
Nos llenó de emoción…
Jesús nos recordó a través de
Faustina, en un tiempo difícil y durísimo, que llega y se
profundiza en estos días en que la violencia, la falta de
valores, la decadencia moral, la falta de trabajo, la depresión,
nos acechan; que él nos protege, como una madre cariñosa protege
a su hijo recién nacido.
Solo nos pide que nos
abandonemos con confianza en sus brazos y nos ofrece su corazón
misericordioso, él es el amor y la misericordia misma. Y nos
promete: “Al que venere mi misericordia, lo defenderé con mi
propia gloria. No seré para él un justo juez sino su Salvador
Misericordioso”.
Y Jesús Misericordioso es el
rostro humano del Padre, es compasión, ternura, piedad,
clemencia, caridad, perdón, indulgencia; pero por sobre todo
Amor y Misericordia.
Ya cantaba el salmista: “Él perdona todas tus culpas y cura tus
enfermedades. El rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia
y de ternura”.
El Señor sostiene a los que
van a caer, endereza a los que se doblan, liberta a los
cautivos. El Señor abre los ojos al cielo, ama a los justos,
guarda a los peregrinos. Sustenta al huérfano y la viuda. Y
trastorna el camino de los malvados.
Y nos dice más puede una madre
olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus
entrañas, pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré. Cuanto
nos ama Dios, cuanta ternura, aunque tus pecados sean grandes,
no temas en acercarte a Él, que nos espera con los brazos
abiertos como al hijo pródigo.
Su amor es un grito de
misericordia que recorre el mundo llamando a sus hijos para
estrecharlos contra su corazón misericordioso.
Apretémonos a Él y digamos
como Jesús: ABBA PADRE. Y oremos con Faustina:
“Cuantas veces respira mi
pecho, cuantas veces late mi corazón, cuantas veces pulsa la
sangre en mi cuerpo, esa cantidad por mil, es el número de veces
que deseo glorificar tu misericordia.”
Oración por la Patria
En este día de la Patria, Dios
y Padre Nuestro, queremos agradecerte por habernos dado este
lugar en el mundo; donde la belleza de tus manos, se derramaron
generosamente, dándonos desde los paisajes más cálidos en el
norte con sus caudalosos ríos y cataratas, hasta las mas altas
montañas y nevados bosques en el sur; donde no reinan los odios
de razas ni religiosos; y hasta nos regalaste de tu cielo los
colores de nuestra bandera y nos diste a la Virgen como Patrona
y Madre, Nuestra Sra. de Luján.
Te queremos pedir por Tu Hijo,
Nuestro Señor Jesucristo, que bendigas y prosperes el trabajo de
nuestras manos, de nuestros hombres y mujeres, de los que
trabajan en las fábricas, en los campos, en las oficinas. en las
carreteras, en las casas; que sostengas a los que no tienen
trabajo, que tiendas tu mano poderosa, sobre ellos para
alcanzarles, el pan cotidiano; y que toques el corazón de
aquellos que administran, para que, con solidaridad cristiana y
humanística, se acerquen a los más pobres humildes y
necesitados.
Sostén a los padres en sus
trabajos, y en sus preocupaciones. Ayuda a las madres en sus
tareas familiares, guía a los jóvenes, en la elección de su
vocación y profesión, se Tu la esperanza de los enfermos, y el
consuelo de los ancianos, que cese la violencia, que juntos con
María caminemos hacia una sociedad fraterna, y solidaria que
hagamos de este País, el sueño de nuestros mayores. y llenos de
amor, hagamos la felicidad de nuestros abuelos, la alegría de
nuestros niños y que podamos decirle a Jesús, GRACIAS, GRACIAS
POR ESTE HERMOSO SUELO QUE NOS DISTE, GRACIAS POR NUESTRA
QUERIDA PATRIA.
Amén
Ámame como eres
Dame tu corazón y ámame como
eres.
Conozco tu miseria, tus luchas
y las tribulaciones de tu alma; las enfermedades de tu cuerpo.
Sé de tus pecados y te digo lo mismo: "DAME TU CORAZÓN Y ÁMAME
COMO ERES".
Si esperas ser un ángel para
abandonarte al amor, no amarás jamás.
Ámame como eres, en cada
instante y en cualquier situación que estés, en el fervor o en
la aridez, en la fidelidad o la infidelidad; ámame como eres,
quiero tu pobre corazón. Si esperas a ser perfecto, no me amarás
jamás.
Amo también tu debilidad, amo
el amor de los pobres y miserables, quiero que de sus harapos
suba un grito: JESÚS TE AMO.
Quiero el canto de tu corazón,
no necesito ni tu ciencia, ni tu talento.
Hoy estoy a la puerta de tu
corazón como un mendigo. Yo, el rey de reyes, llamo a tu puerta
y espero. Apúrate a abrirme. No prolongues tu miseria. Y lo que
más me duele en el corazón, es verte dudar y faltar a mi
confianza. Te he dado a mi madre, haz pasar todo por su corazón
tan puro.
Quiero que pienses en mi, en
cada hora del día y de la noche. Quiero que hagas las acciones
más insignificantes solo por amor.
Cuento contigo, para darme
alegría. No te preocupes si no posees virtudes, te daré las
mías.
Cuando debas sufrir, te daré
la fuerza.
Me haz dado amor. TE DARÉ
SABER AMAR, MÁS ALLÁ DE CUANTO PUEDAS SOÑAR...
Pero recuerda.... recuerda...
DAME TU CORAZÓN Y ÁMAME COMO
ERES.
Oración por los enfermos
Vamos a orar por los enfermos,
por los que sufren, por los sin nada; por lo que tienen el alma
ensombrecida por la pena, quizás por alguna pérdida; por los
pobres e indigentes, por los que estamos enfermos, pero
también...
Vamos a agradecer, a Dios
Padre Misericordioso, Dios de todo consuelo...
Queremos pedirte Padre, que
por los méritos de Tu Hijo Jesucristo, nos concedas la salud que
te pedimos para nosotros y para nuestras familias; mira con
piedad al que está enfermo, al que necesita ser curado en cuerpo
y alma; reconfórtanos con tu poder, arranca de los que estamos
reunidos en tu nombre, toda enfermedad.
Danos el fuego del Espíritu
Santo, para pisotear a la víbora ponzoñosa que nos quiere quitar
la alegría que Tú nos das, las fuerzas que Tú nos das para
lucha.
Levántanos de nuestras
dolencias, extiende Tu mano misericordiosa, hasta el lugar donde
más lo necesitamos.
Cierra las heridas de nuestro
pasado.
Toca con Tu mano donde hemos
sido más lastimados, quizás por la indiferencia de quienes
amamos o por sentirnos solos y sánanos. Límpianos, purifícanos y
de la mano de María, lleguemos hasta a Ti también... para darte
Gracias, por tener los brazos abiertos hacia Ti, cuando hay
tantos mutilados; tener ojos que ven, cuando hay tantos sin luz;
tener una voz que reza, cuando hay tantos que enmudecen, tener
manos que trabajan, cuando hay tantos que mendigan.
Que maravilloso es poder
volver a casa, cuando hay tantos que no tienen donde ir; es
maravilloso vivir, luchar, amar, sonreír, soñar, cuando hay
tantos que odian, que envidian, que el rencor se ha apoderado de
su alma, que se revuelven en pesadillas y lloran y tantos que
mueren antes de nacer; es maravilloso tener un Dios a quien
amar, cuando hay tantos, que no tienen ni consuelo, ni Dios, ni
Fe.
Es maravilloso tenerte a Ti,
Padre Bueno y Todo Poderoso, que inclinas tu oído a nuestros
pedidos.
Danos por Tu amor y el de Tu
Hijo Jesucristo, la salud que te pedimos, la paz del alma y la
felicidad de sentirnos tus amados y confiados hijos... AMEN...
AMEN.
Yo Creo
Creo en un Dios que nos ama
locamente y que en un exceso de amor. Nos dio un alma, para
elevarnos por encima de nuestras miserias humanas y acercarnos a
su corazón.
Creo en un Dios que no tolera,
ninguna clase de muerte, por eso nos dio a Jesús, para darnos
vida eterna.
Creo en un Dios Padre, que en
cada cumpleaños, nos vuelve a regalar, nada mas y nada menos que
la vida.
Creo en un Dios, siempre
presente que lejos de castigarme, siempre esta a nuestro lado
para curarnos nuestras propias heridas.
Creo en un Dios de brazos
fuertes, capaz de hacerme levantar después de nuestras múltiples
y seguidas caídas.
Creo en un Dios maravilloso,
que se retuerce de dolor, ante una Tierra, que vuelve a
crucificar al amor todos los días; cuando por ese amor nos dio a
su hijo, JESUCRISTO que es el amor y la Misericordia misma.
Creo en un Dios, que no acepta
la guerra, la mentira, el hambre, ni en la indiferencia de un
mundo hacia aquel sufre y espera.
Creo en un Dios, que se hizo
humano para enseñarme y enseñarnos desde cerca, que vivir
amando... no es ninguna utopía.
Creo en un Dios que nos hizo
labradores de su viña, para que demos testimonio de su grandeza,
de su misericordia sin límite.
Y que inspirados por el
espíritu santo, llevemos su suave brisa, para que encienda el
corazón de todos aquellos que nos rodean.
Y ser los mensajeros de la luz
de la esperanza y poder decir las palabras de Faustina de...
Santa Faustina:
"Cuantas veces respira mi
pecho,
cuantas veces late mi corazón,
cuantas veces pulsa la sangre en mi cuerpo
esa cantidad por mil, es el numero de veces
que deseo glorificar tu Divina Misericordia".
Amen... amen.
Corazón de Jesús
Corazón de Jesús, cuantas
delicias tienes para darnos, cuanta ternura, cuanto amor, cuanta
misericordia, en ese corazón que se estremeció hasta el sollozo,
frente a la tumba de Lázaro.
Que se conmovió perdonando a
la pecadora, o penetrando en los ojos de Pedro que lo había
negado. Corazón manso y humilde que se arrodilló frente a sus
discípulos para lavarles los pies; corazón en el cual arden las
llamas de Tu Misericordia; corazón abierto por la lanza, y del
cual brotaron el agua y la sangre, "los sacramentos de la
Iglesia", para que acercándose a ellos todos puedan beber con
gozo de la fuente de la salvación.
Nos dice San Agustín: "Allí se
abrió la puerta de la vida, de donde manaron los sacramentos de
la Iglesia, sin los cuales no se entra en la vida que es la
verdadera vida". Bebe de Cristo porque es fuente de vida, bebe
de Cristo, porque es el río cuya corriente alegra la ciudad de
Dios.
Acaso no sientes la ternura
del resucitado, que vibra en su corazón cuando le dice a
Magdalena "ven a mis hermanos..." no se avergonzó de llamar
hermanos a aquellos que se habían avergonzado de Él en la
pasión... abandonándolo en el huerto de los olivos, o negándolo
como Pedro todo lo olvidó, cumpliendo así el oráculo de
Jeremías: "Perdonaré sus faltas, no me acordaré más de sus
pecados". ¿No ves Su Misericordia, Su Amor, Su Ternura? Acércate
al corazón de Jesús, entrégale tu corazón, tus angustias,
sumérgete en el océano de Su Misericordia.
Que Él sea tu seguro refugio,
vacíate en Él de tus miedos, acurrúcate como un niño bajo los
rayos que brotan de Su Corazón, siente Su Protección y bebe,
bebe del agua viva que brota de Su Corazón. Te dice el Señor:
"El que tenga sed, que se acerque, y el que quiera, que beba
gratuitamente del agua de la fuente de la vida".
Disfruta de este momento de
paz, descansa de tu vida. Acúnate en la delicia de Su Amor
protector, el que confía en Él, jamás sale defraudado. No
olvides Sus Palabras "Vengan a mi todos los que están afligidos
y agobiados y yo los aliviaré".
Amen, amen.
Mar de Misericordia
Hoy, en este día tan especial,
te invito a que te sumerjas en el mar de la misericordia, donde
están todas las gracias, todas las dulzuras, todas las delicias
que guarda... Jesús en Su Corazón Misericordioso.
¡¿Cómo no estremecerse de amor
ante quien nos dice: "Tienes acceso a mi, en cada momento, en
cada día, en cada instante; quiero hablar contigo y entregarte
todas mis gracias, no tengas miedo alma mía a tu Salvador
Misericordioso.
Yo soy el primero que me
acerco a ti porque se que tú mismo no eres capaz de elevarte
hasta mí... entra en conversación, persona a persona con tu
Padre...
Yo Soy Tu Dios Rico en
Misericordia. Quiero decirte las palabras de amor y perdón y
llenarte de mis gracias. ¡Cuan querida es para mi, tu alma! Te
inscribí en mis manos y quedaste grabado en mi corazón con una
profunda herida.
Yo soy tu fuerza, yo te daré
valor para la lucha. Hijo mío no me hables de tus pecados y
miserias, pues yo ya me olvidé de ellos, escucha niño mío lo que
te quiero decir... arrímate a mis llagas y saca todo de la
fuente de vida, todo lo que tu corazón pueda anhelar.
Bebe con toda tu fuerza de la
fuente de vida y no te detengas en el camino. Contempla el
resplandor de Mi Misericordia y no tengas miedo a los enemigos
de Tu Salvación. Adora Mi Misericordia.
Yo soy el amor y la
Misericordia misma y estoy a la puerta de tu corazón; las
gracias de Mi Misericordia se sacan con un solo vaso y este vaso
es el de la confianza... cuanta más confianza tenga tu alma, más
y más recibirá. A las almas que confíen sin límite, les regalo
todos los tesoros de mis gracias..."
Jesús Misericordioso, buen
pastor que conoces a tus ovejas y llamas a cada una por su
nombre, EN VOS CONFÍO.
Rey de la Misericordia,
gracias por llamarnos a todos y cada uno de los que estamos
reunidos en este instante en Tu nombre y derrama sobre nosotros
Tus abundantes gracias para que por siempre ensalcemos Tu
Infinita Misericordia.
Señor mío y Dios mío Jesús, EN
VOS CONFÍO.
AMEN... AMEN
¡¡¡ Aún late el Corazón !!!
Jesús ha nacido, la alegría de
la Navidad fluye de nuestro corazón, él es el niño Dios, él es
el que nos viene a traer la buena nueva a los pobres, el que
viene a liberar a los cautivos, a los oprimidos; a decirnos que
tenemos un Padre lleno de bondad y misericordia, que perdona
nuestros pecados.
Él viene a liberar a los
cautivos, los de las drogas, los del alcohol, los de los vicios,
Él tiene el poder de liberarte, él viene a dar vista a los
ciegos que no ven la belleza de la creación, a sanar a los que
están enfermos, en cuerpo y alma, porque Él es la vida y la vida
en abundancia, viene a poner en libertad a los oprimidos, tanto
por las injusticias como también por el pecado, que nos quita la
paz del alma; el viene a decirte que mires a tu hermano... no...
por lo que tiene sino por lo que le falta; él viene a darte
alegría y esperanza, a quedarse en tu corazón, no permitas que
nada ni nadie te robe la esperanza, muéstrale a los que no
creen, a los pesimistas, a los que no tienen fe; que todavía,
todavía, hay muchos, muchos hombres y mujeres que visitan
hospitales, alentando a los enfermos; que van a los geriátricos,
dándoles cariño a nuestros abuelos, que dan de comer a los
chicos, con lo poco, muy poco que juntan, que van a los
psiquiátricos dando amor a los abandonados, y desamparados, que
lo dan todo, todo sin esperar nada a cambio.
Porque está en nuestra alma,
la lámpara encendida, porque Jesús late en nuestro pecho, porque
a pesar de todo, y contra todo la estrella de Belén, brilla más
que nunca en el cielo azul, por eso no bajes los brazos, no lo
permitas, no lo aceptes, no dejes jamás; jamás que nadie ni nada
te robe la esperanza, que aún en este tercer milenio que
comienza aún late el corazón embriagado de amor y que aún, aún
es tiempo de alegría y esperanza.
La Barca de nuestras vidas
Dios amó tanto al mundo, que
entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no
muera, sino que tenga Vida Eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo
para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él.
Jesús Misericordioso, Tú eres
el rostro humano de Dios, la expresión más sublime de Su Amor
Misericordioso e Infinito; enséñanos a confiarnos totalmente en
Ti.
Ayúdanos a abandonarnos en tus
manos con la confianza de un niño que reposa en los brazos de su
madre amorosa.
Aparta de nosotros toda sombra
de desconfianza o desesperación y todo nocivo sentimiento de
culpa o de vergüenza.
Tú sabes de que barro fuimos
formados y nos amar como somos.
Enséñanos a aceptarnos y a amarnos tal cual somos.
Jesús. Tú viniste también a
calmar las tempestades y te haces presente en la barca de toda
vida. Lo haces, porque Tu nombre es Emmanuel, Dios con nosotros,
Dios por nosotros! Por lo tanto, ahora Te pido Señor que entres
en nuestras vidas.
En nuestra barca y permite que
nuestros gritos te despierten como a tus discípulos y extiende
tu mano para que llegue la calma Levántate y ordena a mi
inquietud que se calme!
Ordena a las olas de la muerte
que nos rodean, que dejen de amenazarnos!
Apacigua nuestro corazón para
que pueda escuchar Tu palabra divina y creadora.
Ven Jesús, y sube a la barca
de los que estamos reunidos en tu nombre, de Nuestras familias,
de nuestra comunidad, de todos los que te tanto te necesitan,
Ven, Señor Jesús, ven! y extiende tu mano hasta aquel rincón
donde hemos sido más lastimado y heridos y sánanos, límpianos,
purifícanos señor y líbranos de todo mal.
Me decido por Ti y por tu
misericordia divina. Contigo y con nuestra Madre, digo en este
momento: Hágase en mi, Tu voluntad Señor, en la salud y en la
enfermedad; en el éxito y en el fracaso; en las alegrías y en
las tristezas: en la vida y en la muerte; en el presente y en la
eternidad. Y que seas por siempre el timón que conduce nuestra
barca
Alabado sea Jesucristo
Sangre y Agua
En el silencio de su celda,
Faustina ora y espera.
Al igual que una Hostia blanca
depositada en las manos del Señor, su alma gime de amores
eternos de ese amor que nadie, ni nada le podrá quitar, pues el
amor de Dios es eterno.
De pronto su celda se ilumina,
levanta sus ojos.
Y allí, vestido con una túnica
inmensamente blanca... está Jesús, con la mirada más tierna y
más dulce que sus ojos hayan visto jamás.
Su mano levantada para
bendecir y de su pecho... brotan dos grandes rayos: uno pálido y
el otro encarnado. Y le dice: "Pinta una imagen según el modelo
que ves y escribe debajo JESÚS EN VOS CONFÍO, por medio de esta
imagen concederé muchas gracias a las almas, por eso cada alma
debe poder acceder a ella, doy a los hombres el recipiente con
el que deben venir a alcanzar las gracias en la Fuente de
Misericordia. El recipiente es esta imagen con su leyenda JESÚS
EN VOS CONFÍO".
El Cristo del cuadro es el
Cristo Vivo, el Cristo Resucitado que viene hacia nosotros
dispuesto a bendecirnos. Tiene en sus manos y en sus pies, los
signos de su crucifixión como en aquel atardecer en que se le
apareció a sus discípulos y les mostró sus manos y su costado.
Digamos junto a Santo Tomás
"Señor mío y Dios mío", para que nunca dudemos de Tu Amor y Tu
Misericordia. Señor danos una fe viva, esa fe que dijiste que
era capaz de mover montañas. Danos esa Fe Viva que nos haga
capaces de desafiar todas las piedras que nos ponen en el camino
hacia Tí, danos esa confianza que hacía exclamar a tu Apóstol
Pablo "Sé en quien he confiado". Danos esa fe que nos haga
capaces de llevar nuestra cruz con alegría, venciendo nuestros
miedos, nuestra miseria.
Confiados en Tu Divina
Misericordia, bajo los rayos que brotan de Tu Corazón: la Fuente
de Tu Misericordia y de los cuales Tu Señor dijiste "Feliz quien
viva a la sombra de ellos, pues no le alcanzará la justa mano de
Dios".
Alabado seas Jesucristo, por
Tu Infinita Misericordia
AMEN. AMEN.
Palabras para tu alma
He escrito estas palabras para
tu alma, para que conozcas a alguien que te ama más allá de
todo, con el amor más grande y más puro que te puedas imaginar.
Te escribo estas líneas con la
esperanza de que esto que voy a contar sea útil a tantos otros
que como yo, caminábamos por el mundo buscando cosas vanas y
temporales, seguridades de bienestar, que nunca lo son, pues
todo acaba, todo envejece, todo termina.
Él puede darte la paz de
sentirte protegido, la alegría de sentirte único, pues él nos
ama a todos y cada uno de nosotros con la infinita ternura de un
padre bondadoso y cariñoso.
Él seca tus lágrimas, toma tus
caídas y miserias y las hunde en el océano de su misericordia,
él te ama con una ternura incomparable. Él te espera para
habitar en tu corazón y darte nueva vida y vida en abundancia.
Cuando él habite en tu
corazón, nunca más te sentirás solo. Él será el sol de tus
mañanas, el tibio atardecer de tus días. Él llenará tu corazón
de paz, de alegría, de amor y de esperanza. Él transformará tu
vida, en un nuevo ser; pues Él todo lo puede, todo lo da, Él
tiene el poder de librarte de todo mal.
Él es el Señor de la Vida, Él
es el Alfa y la Omega. Principio y fin de todo, Él puede
transformar tu derrota en victoria, tu llanto en risa, tu dolor
en fortaleza, tu pena en esperanza, tu tristeza en alegría.
Él es nombre sobre todo
nombre. Él es “Jesús… Rey de la Misericordia”
¿Si el Señor está contigo,
quién podrá contra ti?
A ti Señor de la
Misericordia, oramos
A ti Señor de la Misericordia,
oramos.
Te pedimos por nuestra patria.
Te pedimos tu paz, para el
mundo cada vez más alejado de ti.
Te pedimos que tu luz ilumine
nuestros corazones y de quienes nos gobiernan para poder volver
a soñar con la Patria grande de nuestros mayores.
Soñamos que Tú, Jesús, reines
en los corazones para llenarlos de amor y misericordia:
por los tantos y tantos
necesitados,
por los que tienen hambre,
por los que lloran,
por los que tienen sed de justicia,
por los desesperados,
por los que perdieron la esperanza para que vuelvan a ponerse de
pie.
Te pedimos Señor por Tu
misericordia, para ser todos más solidarios.
Soñamos con nuestra patria
protegida bajo el manto de tu madre.
Soñamos con la paz en nuestras calles.
Soñamos con nuestros niños sin hambre.
Soñamos a los hombres con las manos llenas de trabajo y no con
las manos vacías y sin destino.
Soñamos con nuestras madres cantando a los niños en las plazas.
Soñamos con nuestros abuelos viviendo en paz el otoño de sus
vidas.
Soñamos con nuestra juventud lejos de la violencia, la droga, y
el alcohol, llena de sueños cantando un canto de esperanza.
Te pedimos Padre, por la
Divinidad de Tu amadísimo hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
inclines tus oídos para escuchar nuestros ruegos.
Entonces, entonces sí, Padre,
podremos volver a soñar y cantaremos eternamente Tu
Misericordia, y gritaremos al mundo entero llenos de esperanza y
alegría: ¡Alabado seas Jesucristo por tu Infinita Misericordia!
Muéstrame tu corazón, Jesús
Muéstrame tu corazón Jesús, muéstranos tus sentimientos
Muéstranos ese corazón, que lloro por su amigo
Muéstranos las lágrimas que derramaste por tu ciudad
Querida Jerusalén
Al ver esas lágrimas podemos
ver Jesús tu infinita ternura
Saber que tú no eres indiferente, cuando derramamos nuestras
Lagrimas, nuestros ruegos, saber que tu te conmueves Señor
Saber que lo más te duele es la falta de confianza en Ti
Y la indiferencia de tantos
Debemos sentirnos amados por
Cristo, servir a Cristo amarte Jesús.
Cuantas veces te llenamos de aflicción, por nuestras culpas.
Por nuestros pecados, por nuestra falta de fe, por nuestra falta
de Confianza.
Y sabemos que tu sufres nuestros pesares, compartes nuestras
alegrías, si Señor, si Jesús, tu te hiciste hombre, para
compartir con nosotros la fatiga del camino, el hambre la sed,
el dolor.
Pero tu Señor, tu Jesús desbordante de Misericordia
Sanas, curas, salvas, liberas,
Aprendamos con Jesús, a ser
humanos Perdonando, amando, alentando, sirviendo haciendo más
feliz a los que nos rodean ayudando a otros a caminar hacia ti.
Muéstrame tu corazón Señor
Muéstranos tu corazón Jesús
Para no olvidar nunca
Que por amor a ti, que por amor a mí
Tu Jesús, tu Señor
Jamás, jamás
Renunciantes a tu Cruz
Para ti que esperas
He escrito estas líneas para ti, para ti que sufres, para ti que
esperas y que al igual que yo somos uno más en la multitud de
los que buscan a Jesús.
Pero también se que en lo mas
profundo de nuestro corazón brilla la esperanza cada amanecer es
un día nuevo que nos regala Dios para comenzar de nuevo.
He buscado los poemas más
hermosos, las citas más dulces para encender en ti la llama de
la fe de la alegría, del amor de esa fe que derrota las sombras
de tu alma Y que al igual que el amanecer barre definitivamente
la oscuridad de la noche.
Cuando la noche te encuentre
con el corazón partido y angustiado por las amarguras recogidas
en el día, recuerda, recuerda que hay alguien posee la paz que
necesitas.
Para tu alma cuando tu rostro
no pueda contener
Para comunicarte con
Carlos, puedes escribirle a fuentedemisericordia@hotmail.com
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