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Carlos Artusa junto a Sinda Miranda (la webmaster del sitio divinamisericordia.org)


 

Escritos de Carlos Artusa

La Propuesta

Hoy quiero proponerte algo muy simple y hermoso: Que regales una sonrisa, una caricia, unos minutos de tu tiempo... a aquel que está solo o a aquel anciano que quizás no tenga con quien hablar; una caricia, dándole consuelo al que sufre, tu palabra de aliento al que lucha contra la adversidad, quizás seas tú el que está afligido pero si haces esta ofrenda de misericordia, el que es la Misericordia Misma, te lo dará por añadidura.

Nos dice Jesús: Un mandamiento nuevo os doy, que os améis los unos a los otros como yo los he amado, amaos también vosotros los unos a los otros; en esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros, perdonémonos nuestra soberbia, nuestras flaquezas, nuestra miserias y un corazón despojado de odio de rencor de envidia nos dará la paz y la paz es salud, salud de cuerpo y alma y regalar esa sonrisa, esa caricia, esa palabra de aliento nos dará la alegría de participar en la construcción del Reino, del Reino del Amor del Padre y el Hijo con el Espíritu Santo en nuestro corazón.

Recordemos de Teresa sus hermosas palabras: "Cristo no tiene otro cuerpo en la tierra, más que el tuyo; no tiene otras manos que las tuyas, no tiene otros pies que los tuyos, tuyos son los ojos a través de los que derrama su amor sobre el mundo; tuyos son los pies de los que se sirve para hacer el bien y tuyas son las manos con las que ahora nos bendice".


Tiempo de Cuaresma

Es tiempo de cuaresma, es tiempo de reconciliación, de volver a las raíces para encontrarte con el Dios Vivo, que nos aguarda con Su Misericordia.

Pero antes, debemos redimirnos de nuestros pecados, limpiar nuestra alma, lavarnos de nuestras culpas, la soberbia, la vanidad, el rencor, la envidia...

Este año Jubilar, es propicio para ganarnos el donde la indulgencia, mediante las obras de caridad, de misericordia, acercándonos a nuestros hermanos necesitados, enfermos, ancianos, discapacitados. Este es el estrecho camino que nos acerca a Dios; tomados de la mano de Jesús y de María. Pero en ese camino muchas veces el maligno, para ponernos las piedras y querer desviarnos de El. La falta de esperanza, la falta de fe, los inconvenientes, la enfermedad, la tristeza, el bajar los brazos, el pensar que Dios nos abandonó, en esos pensamientos está el maligno que nos quiere alejar de Dios. Pero no tengas miedo, también a Jesús lo tentó el maligno, lo que debes hacer es no dejarte vencer jamás, y aferrarte de la mano de Jesús que es Misericordioso, que cura a los enfermos, perdona a los pecadores, libera a los oprimidos y se acerca a los humildes de corazón.

Le dice a Faustina, su apóstol de la misericordia, "en cada una de mis obras está grabada mi misericordia, quien tenga confianza en ella, no perecerá jamás, porque sus asuntos son míos y sus enemigos se quebrarán a mis pies..."

Me decido por Ti y por Tu Misericordia Divina, contigo y con nuestra madre y digo en este momento: Hágase en mi, Tu voluntad Señor, en la salud, y en la enfermedad, en el éxito y en el fracaso, en las alegrías y en las tristezas, en la vida y en la muerte, en el presente y en la eternidad.

Ven Jesús y escucha la voz de los que estamos reunidos en Tu Nombre, en el de nuestras familias, en el de nuestra comunidad y a todos los que tanto te necesitan, ven y extiende tu mano hasta aquel rincón donde hemos sido más lastimados y heridos y SÁNANOS SEÑOR, LÍMPIANOS, PURIFÍCANOS SEÑOR Y LÍBRANOS DE TODO MAL.

AMEN.


Reflexiones

Hoy mi corazón vibra de alegría porque es 26, día dedicado a Jesús Misericordioso y puedo compartirlo con vos que me estas escuchando, y contarte sus palabras, que brotó para nosotros de lo mas hondo de sus entrañas en un grito de amor misericordioso.

Mi misericordia es mayor que tu miseria y la del mundo entero? quien midió mi bondad? por ti descendí del cielo a la tierra, por ti permití me clavaran en la cruz, por ti permití abrir con la lanza mi corazón y te abrí la fuente de mi misericordia.

ACÉRCATE y bebe las gracias de esta fuente con el vaso de la confianza. A un corazón humilde nunca lo rechazaré; tu miseria se ahogó en el abismo de mi misericordia.

Porque tendrías que discutir conmigo por tu miseria. Hazme el favor de entregarme todas tus pobrezas y miserias y yo te llenaré con los tesoros de las gracias.

El ve, habla, actúa y cura movido de piedad y misericordia hacia los innumerables necesitados , desheredados y enfermos de toda especie.

El nos ama y nos dice que nos acerquemos a la fuente con el vaso de la confianza y agrega; en cada una de mis obras le dice a Faustina Esta grabada mi misericordia .

Quien tenga confianza en ella no perecerá jamás, porque sus asuntos son míos y sus enemigos se quebraran a mis pies; ¿qué necesitas tu que se quiebre a tus pies; una enfermedad , la falta de trabajo , tu soledad, tu angustia?

Ve a Él con confianza, quizás si no hubiera sido por la prueba que estás pasando, nunca te hubieras acercado a Él y Él se te regala como un padre misericordioso, Dios da todo consuelo y te conforta como el suave tibio sol de invierno, y enciende tu corazón con la llama de la esperanza esa fuerza abrasadora que derrota las más altas cumbres, los más caudalosos ríos que quieren arrastrarte a la depresión, a la tristeza, esa fuerza abrasadora que sopla del Espíritu Santo, que te fortalece y te hace sentir en lo mas hondo de tu corazón el amor de Dios misericordioso, dichoso de aquel que habiendo descubierto esta fuente de amor, no sabe separarse nunca de ella.

Para que gracias al consuelo que recibimos de Dios, podamos nosotros consolar a todos aquellos que se hallan atribulados.

Por eso la misericordia es la bienaventuranza del discípulo de Cristo.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia; como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar para que de semilla al sembrador, y pan al que come; así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mi vacía sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo. (Profeta Isaías)


Jubileo 2000

Abran las puertas al Salvador del mundo. Abran las puertas a Cristo.

La invitación del Papa en este año jubilar, año de gracia y de reconciliación, golpea con fuerza en mi corazón; pues es el regalo del Padre, que nos envía a su único hijo Jesús, puerta del cielo, principio y fin de nuestra salvación.

Él, un Dios infinito, se enamoró de una criatura finita y pecadora: nosotros. Y en esa locura de amor, nos envió al Verbo hecho carne, en la encarnación de Cristo.

Se puede adivinar cuánto es el amor misericordioso de Dios, por nosotros sus hijos.
Y Él se quedó para siempre, en el milagro de la Eucaristía: “Esto es mi cuerpo,
éste es el cáliz de mi sangre”

Pan bajado del cielo, sé el alimento que dé la paz a nuestra alma,

Que reconforte nuestro corazón cansado,

Que nos anime a caminar confiados en su misericordioso corazón, del cual brotaron la sangre y el agua, fuente de Su misericordia.

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. Vivamos con alegría las palabras de Jesús en este Jubileo, Año del Perdón de los pecados y de las penas, de la reconciliación y la indulgencia, de la solidaridad y la esperanza del compromiso; en el servicio a Dios y al hombre.

Que sea un tiempo favorable para el retorno a la casa paterna, donde tu Dios, lleno de amor, espera a sus hijos descarriados para darles el abrazo del perdón y sentarlos a su mesa, vestidos con el traje de fiesta.

Que al iniciar este año Jubilar, rumbo al Nuevo Milenio, acompañados de la Virgen María, icono del amor puro, Madre de Dios y Madre nuestra; crucemos el umbral de la esperanza, anunciando la Buena Nueva a los pobres, dando nuestro amor a los pequeños y marginados. Que seamos capaces de ser la Sal de la tierra, en este mundo materialista.
Que experimentemos la alegría de la comunión fraterna, partiendo el pan juntos en cada comunidad;

Y que podamos decirle al mundo que aún hay tiempo de esperanza y misericordia; y gritemos con todas nuestras fuerzas, todos juntos: ABRAN LAS PUERTAS AL
SALVADOR DEL MUNDO. ABRAN LAS PUERTAS A CRISTO.

 

Resurrección

Cristo ha resucitado, el primero de todos, en medio de las tinieblas de la noche, su luz desgarro la oscuridad, como la aurora radiante, de la mañana.

El es la luz del mundo, deja que te ilumine también a ti en tu oscuridad, que sea El, el que te conduzca por el camino que vence la adversidad, que sea El, el que te ayude
a soportar el peso de tu cruz, que sea El, quien te lleve a la victoria sobre tus enemigos, la enfermedad, la depresión, la necesidad.

Resucitemos, con Cristo, levantémonos de nuestras miserias, imaginemos que al resucitar: Jesús, NOS tiende la mano, como a la hija de Jairo, para decirnos con dulzura con amor:

“Levántate yo te lo mando; corazón que temes por los problemas de la vida, que no te sientes con fuerzas para vencerlos, mírame a mí en mi vía crucis, tres veces consecutivas he caído y me he vuelto a levantar.

Levántate tu también y anda. Anda por el camino de la victoria que solo se le da a los que se aferran de mi mano.

Levántate yo te lo mando; corazón agitado y turbulento, donde se ha enquistado el resentimiento, el odio el encono, no dejes que ellos te quiten la vida que tu te mereces.

Perdónalos y perdónate a ti mismo por sentir rencor, levántate y anda. Y no desesperes, no olvides que he muerto para dar vida, aun por los que me crucificaron.

Levántate yo te lo mando; corazón justo, que vacilas; que no te consideras capaz de progresar, que desconfías de DIOS y de ti mismo, lucha contra tu propia tibieza.

Levántate y anda, anda por el camino de la confianza, Yo nunca defraudo a quienes han puesto en mi su esperanza.

Levántate y anda, y no vuelvas tu mirada hacia atrás solamente mira hacia delante, él que toma el arado y se vuelve no es digno de mi”.

Dice el Señor, resucitemos con Cristo. LEVANTÉMONOS; y venzamos a nuestros enemigos: La desesperanza, el rencor, la necesidad, la enfermedad, la depresión.

Levantémonos y derrotemos Todo, todo aquello que no nos deja ser feliz.

¡Alabado sea Jesucristo!


Días de Alegría

Hemos vivido días de emoción y alegría tras la declaración del Papa de la Fiesta universal de la Misericordia; y elevar a los altares a la ahora Santa Faustina Kowalska.

Nos llenó de emoción…

Jesús nos recordó a través de Faustina, en un tiempo difícil y durísimo, que llega y se profundiza en estos días en que la violencia, la falta de valores, la decadencia moral, la falta de trabajo, la depresión, nos acechan; que él nos protege, como una madre cariñosa protege a su hijo recién nacido.

Solo nos pide que nos abandonemos con confianza en sus brazos y nos ofrece su corazón misericordioso, él es el amor y la misericordia misma. Y nos promete: “Al que venere mi misericordia, lo defenderé con mi propia gloria. No seré para él un justo juez sino su Salvador Misericordioso”.

Y Jesús Misericordioso es el rostro humano del Padre, es compasión, ternura, piedad, clemencia, caridad, perdón, indulgencia; pero por sobre todo Amor y Misericordia.
Ya cantaba el salmista: “Él perdona todas tus culpas y cura tus enfermedades. El rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura”.

El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que se doblan, liberta a los cautivos. El Señor abre los ojos al cielo, ama a los justos, guarda a los peregrinos. Sustenta al huérfano y la viuda. Y trastorna el camino de los malvados.

Y nos dice más puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas, pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré. Cuanto nos ama Dios, cuanta ternura, aunque tus pecados sean grandes, no temas en acercarte a Él, que nos espera con los brazos abiertos como al hijo pródigo.

Su amor es un grito de misericordia que recorre el mundo llamando a sus hijos para estrecharlos contra su corazón misericordioso.

Apretémonos a Él y digamos como Jesús: ABBA PADRE. Y oremos con Faustina:

“Cuantas veces respira mi pecho, cuantas veces late mi corazón, cuantas veces pulsa la sangre en mi cuerpo, esa cantidad por mil, es el número de veces que deseo glorificar tu misericordia.”

Oración por la Patria

En este día de la Patria, Dios y Padre Nuestro, queremos agradecerte por habernos dado este lugar en el mundo; donde la belleza de tus manos, se derramaron generosamente, dándonos desde los paisajes más cálidos en el norte con sus caudalosos ríos y cataratas, hasta las mas altas montañas y nevados bosques en el sur; donde no reinan los odios de razas ni religiosos; y hasta nos regalaste de tu cielo los colores de nuestra bandera y nos diste a la Virgen como Patrona y Madre, Nuestra Sra. de Luján.

Te queremos pedir por Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, que bendigas y prosperes el trabajo de nuestras manos, de nuestros hombres y mujeres, de los que trabajan en las fábricas, en los campos, en las oficinas. en las carreteras, en las casas; que sostengas a los que no tienen trabajo, que tiendas tu mano poderosa, sobre ellos para alcanzarles, el pan cotidiano; y que toques el corazón de aquellos que administran, para que, con solidaridad cristiana y humanística, se acerquen a los más pobres humildes y necesitados.

Sostén a los padres en sus trabajos, y en sus preocupaciones. Ayuda a las madres en sus tareas familiares, guía a los jóvenes, en la elección de su vocación y profesión, se Tu la esperanza de los enfermos, y el consuelo de los ancianos, que cese la violencia, que juntos con María caminemos hacia una sociedad fraterna, y solidaria que hagamos de este País, el sueño de nuestros mayores. y llenos de amor, hagamos la felicidad de nuestros abuelos, la alegría de nuestros niños y que podamos decirle a Jesús, GRACIAS, GRACIAS POR ESTE HERMOSO SUELO QUE NOS DISTE, GRACIAS POR NUESTRA QUERIDA PATRIA.

Amén


Ámame como eres

Dame tu corazón y ámame como eres.

Conozco tu miseria, tus luchas y las tribulaciones de tu alma; las enfermedades de tu cuerpo. Sé de tus pecados y te digo lo mismo: "DAME TU CORAZÓN Y ÁMAME COMO ERES".

Si esperas ser un ángel para abandonarte al amor, no amarás jamás.

Ámame como eres, en cada instante y en cualquier situación que estés, en el fervor o en la aridez, en la fidelidad o la infidelidad; ámame como eres, quiero tu pobre corazón. Si esperas a ser perfecto, no me amarás jamás.

Amo también tu debilidad, amo el amor de los pobres y miserables, quiero que de sus harapos suba un grito: JESÚS TE AMO.

Quiero el canto de tu corazón, no necesito ni tu ciencia, ni tu talento.

Hoy estoy a la puerta de tu corazón como un mendigo. Yo, el rey de reyes, llamo a tu puerta y espero. Apúrate a abrirme. No prolongues tu miseria. Y lo que más me duele en el corazón, es verte dudar y faltar a mi confianza. Te he dado a mi madre, haz pasar todo por su corazón tan puro.

Quiero que pienses en mi, en cada hora del día y de la noche. Quiero que hagas las acciones más insignificantes solo por amor.

Cuento contigo, para darme alegría. No te preocupes si no posees virtudes, te daré las mías.

Cuando debas sufrir, te daré la fuerza.

Me haz dado amor. TE DARÉ SABER AMAR, MÁS ALLÁ DE CUANTO PUEDAS SOÑAR...

Pero recuerda.... recuerda...

DAME TU CORAZÓN Y ÁMAME COMO ERES.


Oración por los enfermos

Vamos a orar por los enfermos, por los que sufren, por los sin nada; por lo que tienen el alma ensombrecida por la pena, quizás por alguna pérdida; por los pobres e indigentes, por los que estamos enfermos, pero también...

Vamos a agradecer, a Dios Padre Misericordioso, Dios de todo consuelo...

Queremos pedirte Padre, que por los méritos de Tu Hijo Jesucristo, nos concedas la salud que te pedimos para nosotros y para nuestras familias; mira con piedad al que está enfermo, al que necesita ser curado en cuerpo y alma; reconfórtanos con tu poder, arranca de los que estamos reunidos en tu nombre, toda enfermedad.

Danos el fuego del Espíritu Santo, para pisotear a la víbora ponzoñosa que nos quiere quitar la alegría que Tú nos das, las fuerzas que Tú nos das para lucha.

Levántanos de nuestras dolencias, extiende Tu mano misericordiosa, hasta el lugar donde más lo necesitamos.

Cierra las heridas de nuestro pasado.

Toca con Tu mano donde hemos sido más lastimados, quizás por la indiferencia de quienes amamos o por sentirnos solos y sánanos. Límpianos, purifícanos y de la mano de María, lleguemos hasta a Ti también... para darte Gracias, por tener los brazos abiertos hacia Ti, cuando hay tantos mutilados; tener ojos que ven, cuando hay tantos sin luz; tener una voz que reza, cuando hay tantos que enmudecen, tener manos que trabajan, cuando hay tantos que mendigan.

Que maravilloso es poder volver a casa, cuando hay tantos que no tienen donde ir; es maravilloso vivir, luchar, amar, sonreír, soñar, cuando hay tantos que odian, que envidian, que el rencor se ha apoderado de su alma, que se revuelven en pesadillas y lloran y tantos que mueren antes de nacer; es maravilloso tener un Dios a quien amar, cuando hay tantos, que no tienen ni consuelo, ni Dios, ni Fe.

Es maravilloso tenerte a Ti, Padre Bueno y Todo Poderoso, que inclinas tu oído a nuestros pedidos.

Danos por Tu amor y el de Tu Hijo Jesucristo, la salud que te pedimos, la paz del alma y la felicidad de sentirnos tus amados y confiados hijos... AMEN... AMEN.


Yo Creo

Creo en un Dios que nos ama locamente y que en un exceso de amor. Nos dio un alma, para elevarnos por encima de nuestras miserias humanas y acercarnos a su corazón.

Creo en un Dios que no tolera, ninguna clase de muerte, por eso nos dio a Jesús, para darnos vida eterna.

Creo en un Dios Padre, que en cada cumpleaños, nos vuelve a regalar, nada mas y nada menos que la vida.

Creo en un Dios, siempre presente que lejos de castigarme, siempre esta a nuestro lado para curarnos nuestras propias heridas.

Creo en un Dios de brazos fuertes, capaz de hacerme levantar después de nuestras múltiples y seguidas caídas.

Creo en un Dios maravilloso, que se retuerce de dolor, ante una Tierra, que vuelve a crucificar al amor todos los días; cuando por ese amor nos dio a su hijo, JESUCRISTO que es el amor y la Misericordia misma.

Creo en un Dios, que no acepta la guerra, la mentira, el hambre, ni en la indiferencia de un mundo hacia aquel sufre y espera.

Creo en un Dios, que se hizo humano para enseñarme y enseñarnos desde cerca, que vivir amando... no es ninguna utopía.

Creo en un Dios que nos hizo labradores de su viña, para que demos testimonio de su grandeza, de su misericordia sin límite.

Y que inspirados por el espíritu santo, llevemos su suave brisa, para que encienda el corazón de todos aquellos que nos rodean.

Y ser los mensajeros de la luz de la esperanza y poder decir las palabras de Faustina de... Santa Faustina:

"Cuantas veces respira mi pecho,
cuantas veces late mi corazón,
cuantas veces pulsa la sangre en mi cuerpo
esa cantidad por mil, es el numero de veces
que deseo glorificar tu Divina Misericordia".

Amen... amen.

Corazón de Jesús

Corazón de Jesús, cuantas delicias tienes para darnos, cuanta ternura, cuanto amor, cuanta misericordia, en ese corazón que se estremeció hasta el sollozo, frente a la tumba de Lázaro.

Que se conmovió perdonando a la pecadora, o penetrando en los ojos de Pedro que lo había negado. Corazón manso y humilde que se arrodilló frente a sus discípulos para lavarles los pies; corazón en el cual arden las llamas de Tu Misericordia; corazón abierto por la lanza, y del cual brotaron el agua y la sangre, "los sacramentos de la Iglesia", para que acercándose a ellos todos puedan beber con gozo de la fuente de la salvación.

Nos dice San Agustín: "Allí se abrió la puerta de la vida, de donde manaron los sacramentos de la Iglesia, sin los cuales no se entra en la vida que es la verdadera vida". Bebe de Cristo porque es fuente de vida, bebe de Cristo, porque es el río cuya corriente alegra la ciudad de Dios.

Acaso no sientes la ternura del resucitado, que vibra en su corazón cuando le dice a Magdalena "ven a mis hermanos..." no se avergonzó de llamar hermanos a aquellos que se habían avergonzado de Él en la pasión... abandonándolo en el huerto de los olivos, o negándolo como Pedro todo lo olvidó, cumpliendo así el oráculo de Jeremías: "Perdonaré sus faltas, no me acordaré más de sus pecados". ¿No ves Su Misericordia, Su Amor, Su Ternura? Acércate al corazón de Jesús, entrégale tu corazón, tus angustias, sumérgete en el océano de Su Misericordia.

Que Él sea tu seguro refugio, vacíate en Él de tus miedos, acurrúcate como un niño bajo los rayos que brotan de Su Corazón, siente Su Protección y bebe, bebe del agua viva que brota de Su Corazón. Te dice el Señor: "El que tenga sed, que se acerque, y el que quiera, que beba gratuitamente del agua de la fuente de la vida".

Disfruta de este momento de paz, descansa de tu vida. Acúnate en la delicia de Su Amor protector, el que confía en Él, jamás sale defraudado. No olvides Sus Palabras "Vengan a mi todos los que están afligidos y agobiados y yo los aliviaré".

Amen, amen.


Mar de Misericordia

Hoy, en este día tan especial, te invito a que te sumerjas en el mar de la misericordia, donde están todas las gracias, todas las dulzuras, todas las delicias que guarda... Jesús en Su Corazón Misericordioso.

¡¿Cómo no estremecerse de amor ante quien nos dice: "Tienes acceso a mi, en cada momento, en cada día, en cada instante; quiero hablar contigo y entregarte todas mis gracias, no tengas miedo alma mía a tu Salvador Misericordioso.

Yo soy el primero que me acerco a ti porque se que tú mismo no eres capaz de elevarte hasta mí... entra en conversación, persona a persona con tu Padre...

Yo Soy Tu Dios Rico en Misericordia. Quiero decirte las palabras de amor y perdón y llenarte de mis gracias. ¡Cuan querida es para mi, tu alma! Te inscribí en mis manos y quedaste grabado en mi corazón con una profunda herida.

Yo soy tu fuerza, yo te daré valor para la lucha. Hijo mío no me hables de tus pecados y miserias, pues yo ya me olvidé de ellos, escucha niño mío lo que te quiero decir... arrímate a mis llagas y saca todo de la fuente de vida, todo lo que tu corazón pueda anhelar.

Bebe con toda tu fuerza de la fuente de vida y no te detengas en el camino. Contempla el resplandor de Mi Misericordia y no tengas miedo a los enemigos de Tu Salvación. Adora Mi Misericordia.

Yo soy el amor y la Misericordia misma y estoy a la puerta de tu corazón; las gracias de Mi Misericordia se sacan con un solo vaso y este vaso es el de la confianza... cuanta más confianza tenga tu alma, más y más recibirá. A las almas que confíen sin límite, les regalo todos los tesoros de mis gracias..."

Jesús Misericordioso, buen pastor que conoces a tus ovejas y llamas a cada una por su nombre, EN VOS CONFÍO.

Rey de la Misericordia, gracias por llamarnos a todos y cada uno de los que estamos reunidos en este instante en Tu nombre y derrama sobre nosotros Tus abundantes gracias para que por siempre ensalcemos Tu Infinita Misericordia.

Señor mío y Dios mío Jesús, EN VOS CONFÍO.
AMEN... AMEN

¡¡¡ Aún late el Corazón !!!

Jesús ha nacido, la alegría de la Navidad fluye de nuestro corazón, él es el niño Dios, él es el que nos viene a traer la buena nueva a los pobres, el que viene a liberar a los cautivos, a los oprimidos; a decirnos que tenemos un Padre lleno de bondad y misericordia, que perdona nuestros pecados.

Él viene a liberar a los cautivos, los de las drogas, los del alcohol, los de los vicios, Él tiene el poder de liberarte, él viene a dar vista a los ciegos que no ven la belleza de la creación, a sanar a los que están enfermos, en cuerpo y alma, porque Él es la vida y la vida en abundancia, viene a poner en libertad a los oprimidos, tanto por las injusticias como también por el pecado, que nos quita la paz del alma; el viene a decirte que mires a tu hermano... no... por lo que tiene sino por lo que le falta; él viene a darte alegría y esperanza, a quedarse en tu corazón, no permitas que nada ni nadie te robe la esperanza, muéstrale a los que no creen, a los pesimistas, a los que no tienen fe; que todavía, todavía, hay muchos, muchos hombres y mujeres que visitan hospitales, alentando a los enfermos; que van a los geriátricos, dándoles cariño a nuestros abuelos, que dan de comer a los chicos, con lo poco, muy poco que juntan, que van a los psiquiátricos dando amor a los abandonados, y desamparados, que lo dan todo, todo sin esperar nada a cambio.

Porque está en nuestra alma, la lámpara encendida, porque Jesús late en nuestro pecho, porque a pesar de todo, y contra todo la estrella de Belén, brilla más que nunca en el cielo azul, por eso no bajes los brazos, no lo permitas, no lo aceptes, no dejes jamás; jamás que nadie ni nada te robe la esperanza, que aún en este tercer milenio que comienza aún late el corazón embriagado de amor y que aún, aún es tiempo de alegría y esperanza.


La Barca de nuestras vidas

Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no muera, sino que tenga Vida Eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él.

Jesús Misericordioso, Tú eres el rostro humano de Dios, la expresión más sublime de Su Amor Misericordioso e Infinito; enséñanos a confiarnos totalmente en Ti.

Ayúdanos a abandonarnos en tus manos con la confianza de un niño que reposa en los brazos de su madre amorosa.

Aparta de nosotros toda sombra de desconfianza o desesperación y todo nocivo sentimiento de culpa o de vergüenza.

Tú sabes de que barro fuimos formados y nos amar como somos.
Enséñanos a aceptarnos y a amarnos tal cual somos.

Jesús. Tú viniste también a calmar las tempestades y te haces presente en la barca de toda vida. Lo haces, porque Tu nombre es Emmanuel, Dios con nosotros, Dios por nosotros! Por lo tanto, ahora Te pido Señor que entres en nuestras vidas.

En nuestra barca y permite que nuestros gritos te despierten como a tus discípulos y extiende tu mano para que llegue la calma Levántate y ordena a mi inquietud que se calme!

Ordena a las olas de la muerte que nos rodean, que dejen de amenazarnos!

Apacigua nuestro corazón para que pueda escuchar Tu palabra divina y creadora.

Ven Jesús, y sube a la barca de los que estamos reunidos en tu nombre, de Nuestras familias, de nuestra comunidad, de todos los que te tanto te necesitan, Ven, Señor Jesús, ven! y extiende tu mano hasta aquel rincón donde hemos sido más lastimado y heridos y sánanos, límpianos, purifícanos señor y líbranos de todo mal.

Me decido por Ti y por tu misericordia divina. Contigo y con nuestra Madre, digo en este momento: Hágase en mi, Tu voluntad Señor, en la salud y en la enfermedad; en el éxito y en el fracaso; en las alegrías y en las tristezas: en la vida y en la muerte; en el presente y en la eternidad. Y que seas por siempre el timón que conduce nuestra barca

Alabado sea Jesucristo


Sangre y Agua

En el silencio de su celda, Faustina ora y espera.

Al igual que una Hostia blanca depositada en las manos del Señor, su alma gime de amores eternos de ese amor que nadie, ni nada le podrá quitar, pues el amor de Dios es eterno.

De pronto su celda se ilumina, levanta sus ojos.

Y allí, vestido con una túnica inmensamente blanca... está Jesús, con la mirada más tierna y más dulce que sus ojos hayan visto jamás.

Su mano levantada para bendecir y de su pecho... brotan dos grandes rayos: uno pálido y el otro encarnado. Y le dice: "Pinta una imagen según el modelo que ves y escribe debajo JESÚS EN VOS CONFÍO, por medio de esta imagen concederé muchas gracias a las almas, por eso cada alma debe poder acceder a ella, doy a los hombres el recipiente con el que deben venir a alcanzar las gracias en la Fuente de Misericordia. El recipiente es esta imagen con su leyenda JESÚS EN VOS CONFÍO".

El Cristo del cuadro es el Cristo Vivo, el Cristo Resucitado que viene hacia nosotros dispuesto a bendecirnos. Tiene en sus manos y en sus pies, los signos de su crucifixión como en aquel atardecer en que se le apareció a sus discípulos y les mostró sus manos y su costado.

Digamos junto a Santo Tomás "Señor mío y Dios mío", para que nunca dudemos de Tu Amor y Tu Misericordia. Señor danos una fe viva, esa fe que dijiste que era capaz de mover montañas. Danos esa Fe Viva que nos haga capaces de desafiar todas las piedras que nos ponen en el camino hacia Tí, danos esa confianza que hacía exclamar a tu Apóstol Pablo "Sé en quien he confiado". Danos esa fe que nos haga capaces de llevar nuestra cruz con alegría, venciendo nuestros miedos, nuestra miseria.

Confiados en Tu Divina Misericordia, bajo los rayos que brotan de Tu Corazón: la Fuente de Tu Misericordia y de los cuales Tu Señor dijiste "Feliz quien viva a la sombra de ellos, pues no le alcanzará la justa mano de Dios".

Alabado seas Jesucristo, por Tu Infinita Misericordia

AMEN. AMEN.

 

Palabras para tu alma

He escrito estas palabras para tu alma, para que conozcas a alguien que te ama más allá de todo, con el amor más grande y más puro que te puedas imaginar.

Te escribo estas líneas con la esperanza de que esto que voy a contar sea útil a tantos otros que como yo, caminábamos por el mundo buscando cosas vanas y temporales, seguridades de bienestar, que nunca lo son, pues todo acaba, todo envejece, todo termina.

Él puede darte la paz de sentirte protegido, la alegría de sentirte único, pues él nos ama a todos y cada uno de nosotros con la infinita ternura de un padre bondadoso y cariñoso.

Él seca tus lágrimas, toma tus caídas y miserias y las hunde en el océano de su misericordia, él te ama con una ternura incomparable. Él te espera para habitar en tu corazón y darte nueva vida y vida en abundancia.

Cuando él habite en tu corazón, nunca más te sentirás solo. Él será el sol de tus mañanas, el tibio atardecer de tus días. Él llenará tu corazón de paz, de alegría, de amor y de esperanza. Él transformará tu vida, en un nuevo ser; pues Él todo lo puede, todo lo da, Él tiene el poder de librarte de todo mal.

Él es el Señor de la Vida, Él es el Alfa y la Omega. Principio y fin de todo, Él puede transformar tu derrota en victoria, tu llanto en risa, tu dolor en fortaleza, tu pena en esperanza, tu tristeza en alegría.

Él es nombre sobre todo nombre. Él es “Jesús… Rey de la Misericordia”

¿Si el Señor está contigo, quién podrá contra ti?


A ti Señor de la Misericordia, oramos

A ti Señor de la Misericordia, oramos.

Te pedimos por nuestra patria.

Te pedimos tu paz, para el mundo cada vez más alejado de ti.

Te pedimos que tu luz ilumine nuestros corazones y de quienes nos gobiernan para poder volver a soñar con la Patria grande de nuestros mayores.

Soñamos que Tú, Jesús, reines en los corazones para llenarlos de amor y misericordia:

por los tantos y tantos necesitados,
por los que tienen hambre,
por los que lloran,
por los que tienen sed de justicia,
por los desesperados,
por los que perdieron la esperanza para que vuelvan a ponerse de pie.

Te pedimos Señor por Tu misericordia, para ser todos más solidarios.

Soñamos con nuestra patria protegida bajo el manto de tu madre.
Soñamos con la paz en nuestras calles.
Soñamos con nuestros niños sin hambre.
Soñamos a los hombres con las manos llenas de trabajo y no con las manos vacías y sin destino.
Soñamos con nuestras madres cantando a los niños en las plazas.
Soñamos con nuestros abuelos viviendo en paz el otoño de sus vidas.
Soñamos con nuestra juventud lejos de la violencia, la droga, y el alcohol, llena de sueños cantando un canto de esperanza.

Te pedimos Padre, por la Divinidad de Tu amadísimo hijo, Nuestro Señor Jesucristo, inclines tus oídos para escuchar nuestros ruegos.

Entonces, entonces sí, Padre, podremos volver a soñar y cantaremos eternamente Tu Misericordia, y gritaremos al mundo entero llenos de esperanza y alegría: ¡Alabado seas Jesucristo por tu Infinita Misericordia!


Muéstrame tu corazón, Jesús

Muéstrame tu corazón Jesús, muéstranos tus sentimientos
Muéstranos ese corazón, que lloro por su amigo
Muéstranos las lágrimas que derramaste por tu ciudad
Querida Jerusalén

Al ver esas lágrimas podemos ver Jesús tu infinita ternura
Saber que tú no eres indiferente, cuando derramamos nuestras
Lagrimas, nuestros ruegos, saber que tu te conmueves Señor
Saber que lo más te duele es la falta de confianza en Ti
Y la indiferencia de tantos

Debemos sentirnos amados por Cristo, servir a Cristo amarte Jesús.
Cuantas veces te llenamos de aflicción, por nuestras culpas.
Por nuestros pecados, por nuestra falta de fe, por nuestra falta de Confianza.
Y sabemos que tu sufres nuestros pesares, compartes nuestras alegrías, si Señor, si Jesús, tu te hiciste hombre, para compartir con nosotros la fatiga del camino, el hambre la sed, el dolor.
Pero tu Señor, tu Jesús desbordante de Misericordia
Sanas, curas, salvas, liberas,

Aprendamos con Jesús, a ser humanos Perdonando, amando, alentando, sirviendo haciendo más feliz a los que nos rodean ayudando a otros a caminar hacia ti.

Muéstrame tu corazón Señor
Muéstranos tu corazón Jesús
Para no olvidar nunca
Que por amor a ti, que por amor a mí
Tu Jesús, tu Señor
Jamás, jamás
Renunciantes a tu Cruz


Para ti que esperas

He escrito estas líneas para ti, para ti que sufres, para ti que esperas y que al igual que yo somos uno más en la multitud de los que buscan a Jesús.

Pero también se que en lo mas profundo de nuestro corazón brilla la esperanza cada amanecer es un día nuevo que nos regala Dios para comenzar de nuevo.

He buscado los poemas más hermosos, las citas más dulces para encender en ti la llama de la fe de la alegría, del amor de esa fe que derrota las sombras de tu alma Y que al igual que el amanecer barre definitivamente la oscuridad de la noche.

Cuando la noche te encuentre con el corazón partido y angustiado por las amarguras recogidas en el día, recuerda, recuerda que hay alguien posee la paz que necesitas.

Para tu alma cuando tu rostro no pueda contener



Para comunicarte con Carlos, puedes escribirle a fuentedemisericordia@hotmail.com

   

 


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