Apóstoles

 

 

Santa Faustina - D. 1684

 

LA ORACIÓN POR LOS AGONIZANTES

En cierta ocasión, cuando por la tarde fui a la huerta, el Ángel Custodio me dijo: Ruega por los agonizantes. Comencé enseguida el rosario por los agonizantes junto con las jovencitas que ayudaban en la huerta. Terminado el rosario rezamos varias invocaciones por los agonizantes.

Terminado el rosario rezamos varias invocaciones por los agonizantes. Terminadas las plegarias, las alumnas se pusieron a hablar alegremente. A pesar del ruido que hacían, oí en el alma estas palabras: Ruega por mí. Como no lograba entender bien estas palabras, me alejé unos pasos de las alumnas, pensando en ¿Quién podría ser aquel que me hacía rezar? De repente oí estas palabras: Soy Sor... [137] Esa hermana estaba en Varsovia, mientras yo estaba entonces en Vilna. Ruega por mí hasta que te diga cesar. Estoy agonizando. Enseguida empecé a orar con fervor por ella, al Corazón agonizante de Jesús y, sin descansar, rogué así desde las tres hasta las cinco dela tarde. A las cinco oí esta palabra: Gracias. Entendí que ya había muerto. No obstante, al día siguiente, durante la Santa Misa, rogué con fervor por sualma. Por la tarde llegó una tarjeta que decía que la hermana... había fallecido a tal hora. Me di cuenta de que era la misma hora en la que me dijo ruega por mí. D. 314

En una ocasión, mientras iba por el pasillo a la cocina, oí en el alma estas palabras: Reza incesantemente esta coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última table de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi Misericordia Infinita. Deseo que el mundo entero conozca Mi Misericordia; deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi Misericordia. D. 687

Al día siguiente, pasado ya el mediodía, cuando entré en la sala vi a una persona agonizante y supe que la agonía había empezado en la noche. Después de haberlo verificado supe que había sido cuando (204) se me pidió rezar. De repente oí en el alma la voz: Reza la coronilla que te he enseñado. Corrí a buscar el rosario y me arrodillé junto a la agonizante y con todo el ardor de mi espíritu me puse a rezar esta coronilla. De súbito la agonizante abrió los ojos y me miró, y no alcancé a rezar toda la coronilla porque ella murió con una misteriosa serenidad. Pedí ardientemente al Señor que cumpliera la promesa que me había dado por rezar la coronilla. El Señor me hizo saber que aquella alma recibió l gracia que el Señor me había prometido. Aquella alma fue la primera en experimentar la promesa del Señor. Sentí cómo la fortaleza de la misericordia cubría aquella alma. D. 810

El Ángel Custodio me recomendó que rezara por cierta alma, y a la mañana siguiente supe que era un hombre que en aquel mismo instante había empezado a agonizar. De modo sorprendente Jesús me da a conocer que alguien necesita mi plegaria. De manera particular me entero cuando mi oración la necesita un alma agonizante. Ahora eso sucede más a menudo que antes. D. 820