Oh Jesús misericordiosísimo, tu bondad es infinita y el tesoro de
tus gracias incalculable. Confío sin límites en tu misericordia que
está por encima de todos tus actos. Me abandono en ti enteramente y
sin reparos para, de este modo, poder vivir y caminar hacia la
perfección cristiana.
Deseo propagar tu misericordia
mediante obras de misericordia corporales y espirituales, procurando
especialmente la conversión de los pecadores, consolando y
asistiendo a los que necesitan ayuda, a enfermos y afligidos.
Protégeme, oh Jesús, como tu
propiedad y tu gloria. A veces tiemblo al darme cuenta de mi
debilidad, pero ala vez tengo una confianza infinita en tu
misericordia. ¡Que toda la gente conozca, con tiempo, la insondable
profundidad de tu misericordia , tenga confianza en ella y la
glorifique por siempre! Amén.
Esta oración es tomada del
Devocionario diseñado originalmente por Santa Faustina, y publicado
en Argentina por la "Fundación Loyola - Editorial Claretiana"
Imprimatur:
Franciszek Cardenal Macharski. Metropolitano de Cravovia. Cracovia,
18 de noviembre de 1994. © Congragación de las Hermanas de la Madre
de Dios de la Misericordia ul. Siostry Faustyny 3/9 30-420 Kraków,
Polonia
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